El caníbal de Atizapán
Fue descubierto por el policía Bruno Ángel Portillo, quien estaba buscando a su esposa Reyna González Amador, quien había desaparecido. Ella le comentó que iría al centro a comprar mercancía para su negocio de celulares y la acompañaría El Chino; ese día ya no regresó.
El policía empezó a rastrear el GPS del celular de Reyna, la señal daba cerca de la casa de “El Chino”, por lo que fue a encararlo. Ante la negativa de éste, se metió a la fuerza, encontró a su esposa descuartizada en una mesa, por lo que llamó a la policía.
Debajo de su cama enterraba los huesos de las mujeres y en una cubeta se encontró las manos y una cabeza humana, todo el piso de su casa fue levantado y encontraron 4 mil 300 restos óseos, aproximadamente de 30 mujeres. Testimonios de vecinos señalan que a veces olía a perro quemado, por lo que se cree que también quemaba a sus víctimas.
“Ser una mujer joven y pobre es una sentencia de muerte”, palabras de la presidenta municipal de Atizapán. Dice Feggy Ostrosky, profesora investigadora de la UNAN: “Cuando miras a los ojos a este asesino serial y no te genera miedo, es un verdadero psicópata, él miraba a las mujeres como animales”.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación lo llevó a filme para que se reflexione sobre el feminicidio y no se siga naturalizando.
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