En una de esas llamadas, una grata amiga me habla del filósofo, académico, historiador y teólogo argentino-mexicano Enrique Dussel, pensador que debido a sus trabajos en el campo de la Ética, de la Filosofía Política y por ser uno de los fundadores en el mundo de la Filosofía de la Liberación, es muy reconocido. Cuelgo el teléfono y mi sana afición a la lectura me pone a buscar más acerca de ese personaje, reviso unos primeros apuntes que tenía acerca de su filosofía y busco, así doy con una conferencia magistral que recién impartió Dussel. Les comparto su pensamiento. De entrada, una de sus frases en torno a la Pandemia que sufrimos en el mundo, me atrapa: “Si el ser humano no cumple con las leyes de la naturaleza, esta nos extinguirá”, y explica que la ética actual no es solo hablar de valores humanos, no, sino de cómo respetamos y nos comportamos con la naturaleza porque esto está relacionado a fondo con esta crisis del virus. Y añade: “Desde antes de que el ser humano apareciera sobre la faz de la tierra, ya existían virus y bacterias. Pero los avances tecnológicos nos permiten saber al instante lo que pasa en el mundo entero. Esta es la primera vez que una Pandemia o una Peste está siendo vivida con una conciencia de universalidad y esto es ya un hecho mayor porque de pronto empezamos a ver las consecuencias de las malas decisiones humanas. Cuando inicia la modernidad hay un cambio en la actitud humana y su relación con la naturaleza y ésta comienza a ser concebida como un objeto explotable, olvidando que somos parte de esa naturaleza que comenzamos a destruir, a explotar. Y con el paso del tiempo aumenta esa explotación, ese aniquilamiento incluso de especies animales. Ese problema es lo que ahora venimos a enfrentar. El hombre ha olvidado que es fruto de la tierra. Los pueblos originarios, no. Ellos la llaman la Tierra Mater, la Coatlicue –la diosa de la tierra-, la Pacha Mama. Como es posible, que con la evolución, se haya perdido la conciencia de que la forma de vida actual está ocasionando efectos negativos en el planeta prácticamente irreversibles. Los animales si tienen conciencia de sus acciones porque obedecen a leyes instintivas, el ser humano no, porque en su libertad, se equivoca. Y esas equivocaciones han ido en aumento. Esos errores han llegado a ser fatales. Veamos los incendios de los bosques en Brasil, Australia, Siberia, por el calentamiento global. Al comenzar a faltar oxígeno en la tierra aumentan los incendios. Lo que es fruto de un ser que no actúa de acuerdo a las leyes de la naturaleza y eso es una falta de ética atroz. El fin último de la ética es que yo haga lo que debo hacer para permanecer con vida, sin dañar a la naturaleza. Si no lo hago, muero y estoy condenando al fin de la especie humana. Debemos defender la vida, toda la vida: ya sea animal, vegetal y humana, toda, caso contrario no estamos respetando nada”. ¿Terrible no? Pongámonos las pilas y hagamos un cambio profundo en nuestras vidas, que sea un mejor ser humano el que reciba un nuevo mundo si realmente amamos y apreciamos la vida. Hasta el próximo lunes.