
Queridos lectores, antes de entrar al tema de mi opinión acerca del Informe que dio el Presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado domingo 5 de abril y que les prometí en mi columna del lunes pasado hacerlo, voy a mencionar algo que me impresionó gratamente, verán por qué.
Hace unos cuatro o cinco días, sentada aquí en Cuernavaca frente al televisor durante la conferencia médica diaria de las 7 p.m., me llamó la atención escuchar a los doctores Hugo López-Gatell y José Luis Alomía, agradecer en público por primera vez, la intervención de un televidente, dieron su nombre, Ingeniero Roberto Duque Ruiz, quien desde su casa, como cualquiera de los millones que vemos esas conferencias para estar enterados de cómo va el avance del aún misterioso virus entre la población, él y su esposa observaron que las gráficas que presentaban sobre la atención a adultos mayores, los englobaba desde los 65 hasta los 90 años de edad y eso no ofrecía una real información pero que si disgregaban a todo ese conglomerado en cada cinco años, la barra vertical daría otra imagen más real y favorable. Al fin reportera, me llamó la atención de cómo supieron la opinión de ese televidente e investigué. Así supe que Roberto Duque envió con sus observaciones gráficas, una carta a López-Gatell demostrándole cómo podían mejorar la información, éstp, sin pedir audiencia, ni trabajo o sea sin ningún interés de por medio. El equipo médico analizó la observación y le dieron la importancia debida a esa carta. Modificaron sus gráficas y durante dos días seguidos agradecieron al televidente Duque Ruiz al que ni siquiera conocen personalmente, su aportación. Me gustó que los médicos escucharan la opinión de un ciudadano, que por destacado o experto que sea y sin pertenecer a su grupo y tal vez ni a su partido, les mostró cómo mejorar su trabajo. Al reconocerle los doctores al ingeniero esa actitud solidaria y desinteresada en público frente a todo México, recordé esa frase de que honrar, honra. Y ahora sí, al Informe. Cuando terminé de escuchar a AMLO su exposición, me pregunté: “¿Y la clase media qué?”. No fue una sorpresa que se refiriera a los pobres, qué bueno, son mayoría en México y se lo merecen, pero ojalá que al elegir a los humildes empresarios familiares que van a beneficiar con un crédito, lo hagan con justicia, sin partidismo y efectivamente atiendan a quienes más se lo merecen. Y aunque son mayoría en México, realmente quien sostiene al país con sus pagos de impuestos es la clase media. No hay que olvidarla. Los ricos aunque dan muchos empleos, no necesitan ninguna ayuda, porque los apoyos que exigen son para aumentar sus ganancias, no para sobrevivir. Los pobres por serlo no pagan impuestos y los que se la rifan dando también empleos y asumiendo, como pueden sus pagos a Hacienda, es la clase media. Por favor, no la olviden y hasta el próximo lunes.