Este mes también tiene en el internet un buen día para considerar todas las implicaciones que sobre la vida de todos nosotros tienen las nuevas tecnologías del conocimiento y la información, particularmente hoy día con la inteligencia artificial tan traída y llevada en el último año y no es para menos.
Y es que ahora “vivimos” también en un mundo virtual al que nos hemos acostumbrado, no sin dificultades. El avance científico en las ciencias exactas nos ha orillado a grandes pasos a habitar en él. A acostumbrarnos a él. Poco a poco todo se va digitalizando conforme se van generando las condiciones necesarias. Nos acostumbramos a ir más rápido, nada permanece incluso en el breve tiempo de un día, lo que por la mañana conocimos por la tarde se esfuma sin dejar siquiera un recuerdo, este se pierde en la rapidez con que pasamos la información, que resulta instantánea y entonces tenemos la sensación de que el tiempo va más de prisa, que “el tiempo vuela” y cuando nos damos cuenta ya es de nuevo viernes y se acaban las semanas. La sociedad se va fragmentando cada día más, va perdiendo su unidad.
Los relatos que construyeron la civilización occidental y que daban sentido a la existencia en el tiempo y en el espacio se van aflojando, van desapareciendo y con ellos la cohesión social que posibilitaba el amor a la vida, a la familia, a los hijos, a la patria, a la naturaleza. Y solo va quedando el consumo de lo instantáneo, lo fugaz, lo placentero, lo pasajero esencia del mundo basado en lo comercial, lo económico. Y efectivamente se va generando una nueva imagen y realidad del mundo. Las grandes transformaciones anunciadas hace más de un siglo fueron poco a poco modificando las costumbres y el funcionamiento de las sociedades hasta acelerarlas en apenas unas décadas con la aparición del internet. Esas transformaciones anunciadas tienen ya rostro hoy, y sin temor a equivocarme creo que a no pocos nos gusta. Y nos interpela a todos a participar y coadyuvar por mejores condiciones de vida. La esperanza de una mujer al frente del ejecutivo federal y estatal genera una nueva movilidad por el bien de todos los mexicanos y morelenses. Sacudamos la indiferencia y el individualismo, las personas son esenciales y son dignas de solidaridad.