Morir para vivir
Arte y Cultura
Mayra Nuñez
Alta, delgada de gran presencia como su madre con tez blanca y rubia, era una mujer de palabra fácil cálida y de buen humor, se parecía a sus propios poemas.
Tuve una vida muy bonita y enriquecedora, nací en México y pase mi infancia en París en donde asistí a un colegio de mucho prestigio.
Debido al trabajo de mi padre anduvimos de un país a otro, lo cual me permitió aprender varios idiomas.
Nunca olvidaría que no la dejó volver a la Universidad y que no tenía libertad creativa para escribir, ante el riesgo de opacarlo.
La frustración en su vida llevó a su madre a intentar suicidarse dos veces.
En los años 1963 al 1972 estuvimos en México y cursé la carrera de Antropología, Filosofía y Letras; me casé con un alemán pero me divorcié por andar metida en el movimiento estudiantil de 1968.
Fuimos atacadas políticamente y nos fue muy mal, mi madre decidió auto exiliarse y viajamos a Estados Unidos en donde vivimos una gran decepción.
Después de mucho trabajo, nos pudimos ir a España en donde pasamos muchas penurias, aunque mi padre nos enviaba dinero mensualmente.
Al paso del tiempo, reconozco que a pesar de todo fue una gran experiencia el haber vivido el fin del franquismo y el principio de la democracia como un fenómeno muy interesante.
Mi madre quiso que regresáramos a Francia y con los ocho mil dólares que ganó en Grijalvo con su libro “Testimonios sobre Mariana”, nos fuimos a París, pero ahí volvieron el hambre y las penurias. La situación estaba fatal.
Al paso de los años, viviendo en una casa de descanso en Cuernavaca, y sin mayor gloria, pasando los días en una situación muy precaria recuerda su vida errante, publicó su primer libro en España (tiene dos libros publicados).
Elena Paz Garro muere a los 72 años de edad.
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