Primeros Directos de la Escuela Normal del Estado: Profesor Raúl Valenzuela, Licenciado José D. Quiroga, Profesora Consuelo Pérez Gavilán, Profesora Guadalupe Patoni de Rueda.
Larga Vida para la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Durango, formadora de los mejores docentes a nivel básico y enhorabuena por su 155 aniversario de su fundación, considerando como su antecedente educativo el Instituto de Niñas.
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De la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Durango (ByCENED), sus orígenes se remontan con la creación del Instituto de Niñas el 5 de febrero de 1870 (Periódico Oficial del Estado de Durango, Número 8, del 28 de enero de 1870, p.4), institución que con carácter de educación superior se encargaría de complementar la educación primaria de las mujeres, preparándolas para el ejercicio del magisterio, otorgando de esta manera una oportunidad invaluable de desarrollo intelectual y laboral para el sexo femenino de aquella época.
Destacada y de gran trascendencia fue la actuación del principal impulsor en el nacimiento del Instituto, el liberal durangueño Lic. Juan Hernández y Marín, quien fungía como Gobernador del Estado, quien el 30 de enero de 1876 expide la Ley de Instrucción Pública, para muchos historiadores es el documento jurídico de mayor importancia en la historia educativa de Durango.
Por decreto expedido el 27 de enero de 1915 por el gobernador interino del estado de Durango Emiliano González Saravia, el Instituto de Niñas adquiere el nombre de Instituto Lic. Juan Hernández y Marín, con el que se conoce por espacio de 20 meses, pues el 7 de agosto de 1916 se declara la fundación de la Escuela Normal del Estado, por iniciativa de la Profesora Francisca Escárzaga y con el respaldo del gobernador provisional del estado, el general de brigada Fortunato Maycotte.
Bueno es recordar a los Directores del Instituto de Niñas y del Instituto Juan Hernández y Marín: 1870-1873 Doctor Carlos Santa-María; 1873-1883 Profesora Carmen Molina; 1883-1890 Profesora Vicenta Saracho; 1891-1908 Profesora Juana Villalobos; 1909-1914 Profesora Elena Centeno; 1915-1917 Profesora Guadalupe Revilla; 1917-1919 Licenciado Francisco Saldaña y 1919-1925 Profesora Guadalupe Revilla.
El gobernador Pascual de la Fuente por conducto del Congreso del Estado emitió el Decreto Número 19 de fecha 10 de noviembre de 1917 en el que se ordenó la fusión de la Escuela Normal con el Instituto de Comercio y Telegrafía Juan Hernández y Marín. El gobernador del estado de Durango Domingo Arrieta derogó el Decreto Número 19 para garantizar la permanencia de la Escuela Normal.
En 1960 el C. Presidente de la República Lic. Adolfo López Mateos entregó a la profesora Guadalupe Camacho Vda. de Barba, el edificio actual de la ByCENED, después de haber ocupado desde su fundación, hasta 1929, el edificio que actualmente alberga al Arzobispado de Durango y posteriormente la casa marcada con el número 700 de la calle Negrete, donde precisamente el 15 de agosto de 1856 inició actividades el Colegio Civil, antecedente educativo de la hoy Universidad Juárez del Estado de Durango.
Grandes logros han marcado la historia de la institución, mismos que enorgullecen a los normalistas, entre otros: la existencia de las escuelas de prácticas anexas, desde 1891 la primaria y a partir de agosto de 1929 el jardín de niños; la expedición de la Ley Orgánica de la Escuela Normal del Estado de Durango el 14 de junio de 1977 con el Decreto Número 175 del Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, por la que tiene personalidad jurídica propia y la autonomía académica y administrativa para emprender acciones de formación y actualización; el reconocimiento a su trayectoria y servicio prestado a la nación al ser nombrada Benemérita y Centenaria por la LVII Legislatura del Estado Libre y Soberano de Durango, a nombre del pueblo y gobierno, en el año de 1987.
Es común que en fechas conmemorativas la Comunidad Normalista se dé cita en la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres del Panteón de Oriente de nuestra Ciudad, para rendir un tributo a la insigne Profa. Francisca Escárzaga, su maestra fundadora, quien nació en la Ciudad de Durango el 18 de febrero de 1866, en la casa número 219 Pte. de la calle de Coronado y muere en la misma ciudad el día 29 de enero de 1927.
La Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Durango es una Institución de Educación Superior con una sólida identidad y prestigio académico a nivel estatal y nacional, que fundamenta su labor en la formación y profesionalización de docentes analíticos, críticos e innovadores a partir de la investigación educativa, la movilidad e intercambio académico, sustentada en los principios humanistas y los valores universales, para dar respuesta a los retos que demanda la sociedad del conocimiento.
Tras un acuerdo de colaboración entre la Escuela Normal y el Centro de Experimentación para el Desarrollo y la Formación Tecnológica (CEDEeFT) se implementa la Maestría de Planeación y Desarrollo Educativo, seleccionándose 27 alumnos para iniciar los estudios de la generación 1993-1994.
La profesora Elisa Magallanes Pérez fue designada directora de la Escuela Normal para el periodo 2003-2009 por el entonces gobernador del Estado, Lic. Ángel Sergio Guerrero Mier y en el Plan de Desarrollo Institucional de la directora Magallanes Pérez, se establece como Misión: Formar docentes con clara visión humanista y sólida preparación académica en el marco de los valores universales, orientada a jóvenes y profesionales de educación. Como Visión señala: Ser un Centro Regional Investigador que forme profesionales de la educación de alto nivel competitivo, bajo los principios filosóficos del humanismo con responsabilidad y compromiso social.
En 1917 fue constituida la Sociedad de Estudiantes Normalistas de Durango, después de dos años de creada (el 5 de febrero de 1870 como Instituto de Niñas y a partir del 7 de agosto de 1916 como Escuela Normal del Estado de Durango) y su primera mesa directiva con el Lema “Estudio y Fraternidad” estuvo formada por los estudiantes: en la presidencia Francisco Celis, en la vicepresidencia Dolores Álvarez, en la secretaría Consuelo Franco, como pro-secretaria Josefa Hernández, tesorera Adela Flores y como secretaria suplente Guadalupe Silva. La segunda mesa directiva por el periodo 1918-1919 adoptó el Lema “Redimir a la Raza por la Escuela”. En septiembre de 1917, la mesa directiva de la sociedad de alumnos de la Escuela Normal decide integrarse al “Círculo Cultural de Alumnos Normalistas”, de la hoy Ciudad de México, que tenía como principal objetivo “Trabajar por las unificación de todas las escuelas normales de la República y de América Latina, a fin de contribuir a hacer efectiva la solidaridad de la raza”.
Desde la fundación de la Escuela Normal se editaba el periódico “Hacia el Magisterio”, Órgano de la Sociedad de Estudiantes Normalistas de Durango (SEND). La letra del Himno a la Escuela Normal del Estado de Durango es de Alberto Martínez Hernández (también autor del “Himno a la Madre”) y la música del profesor Luis de la Rosa.
Luis Carlos Quiñones Hernández es autor del libro La Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Durango. A XCII años de su fundación como Escuela Normal y CXXXVIII como Instituto de Niñas, (Primera Edición 2001, Segunda Edición 2008, ISBN 978-968-9304-28-9, contiene VI Capítulos, con su respectiva Presentación, Prólogo e Introducción, Impreso en México). La Presentación de la Segunda Edición está a cargo de la profesora. Luz María López Amaya y señala la “historia del Alma Máter de las mujeres formadas como preceptoras de educación elemental en el antiguo Instituto de Niñas desde 1870, y de las maestras y maestros formados en la Escuela Normal del Estado de Durango desde 1916”. El Prólogo a la Segunda Edición es de la autoría de la historiadora María Guadalupe Rodríguez López, donde establece que “Luis Carlos Quiñones hace su estudio desde su posición de historiador-maestronormalista, y aporta desde ahí, datos, reflexiones e interpretaciones que, sin duda, enriquecen la historia de la educación en Durango. De entrada, hacer una historia de la Escuela Normal que no había sido escrita es, en sí misma, una aportación”… “Una obra como esta, igual puede ayudar a construir un mundo más justo y equitativo al permitir revalorar, no sólo la capacidad intelectual sino la fuerza moral de las mentoras normalistas”. Y termina señalando “Bienvenido pues este libro revelador”.
El autor, Luis Carlos Quiñones, hace una “Nota introductoria a la primera edición”, donde establece: “Veremos cómo, hacia el último tercio del siglo XIX, se institucionaliza la educación femenina en el estado con apertura del Instituto de Niñas 1870 y cómo, cuarenta y seis años después, con la instalación de la Escuela Normal del Estado de Durango, se abren sus puertas también a varones que quisieron estudiar la profesión de educadores. Un siglo después, en 1970, veremos el comienzo de la que quizás sea la etapa de mayores transformaciones institucionales en la Escuela Normal y su posterior etapa de consolidación como institución formadora de docentes como más arraigo y tradición pedagógica en el estado de Durango.”
Luis Carlos Quiñones H, también es autor de una “Nota introductoria a la segunda edición”, donde precisa que “La independencia es el principio fundamental de toda causa noble; la fortaleza, la voluntad y el denuedo para continuar en la conquista de esas causas. La independencia de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Durango no es, en términos absolutos, la negación de los valores otorgados por el Estado, y sí, complementariamente, la afirmación de la propia identidad en el concierto cada vez más grande de los valores depositados por la sociedad en las instituciones formadoras de docentes las que, multiplicadas por todo el territorio nacional, representan la conciencia crítica de los maestros de México”… “ Veremos cómo, hacia el último tercio del siglo XIX, se institucionaliza la educación femenina en el estado con apertura del Instituto de Niñas en 1870 y cómo, cuarenta y seis años después, con la instalación de la Escuela Normal del Estado de Durango, se abren sus puertas también a varones que quisieron estudiar la profesión de educadores. Un siglo después, en 1970, veremos el comienzo de la que quizás sea la etapa de mayores transformaciones institucionales en la Escuela Normal y su posterior etapa de consolidación como institución formadora de docentes como más arraigo y tradición pedagógica en el estado de Durango”. Una obra obligada para estudiantes y egresados normalistas, y recomendable para los lectores en general.