Hay diferencias en materia de seguridad
La grilla del pájaro
Política de seguridad.
Cambio de estrategia.
Mucho por hacer.
Durango.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónLas cifras presentadas ayer por parte de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, y por los funcionarios federales encargados de la seguridad no son solo un discurso, como ocurrió en el sexenio pasado, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, son datos duros que por primera vez en muchos años permiten hablar de resultados y no sólo de intenciones; ya que la reducción sostenida de los homicidios dolosos no es menor ni anecdótica: es un indicador clave que refleja que la estrategia de seguridad comienza a dar frutos en un país acostumbrado a normalizar la violencia, que los números bajen es una noticia que merece ser analizada con seriedad y sin prejuicios, lejos de la grilla partidista, porque esa es la “apuesta” de los mexicanos, donde a pesar de que hay mucho todavía por hacer, parece que hoy sí se toman “cartas en el asunto”, por lo menos los datos así lo dejan de manifiesto.
Durante la conferencia se detalló una disminución clara en los homicidios dolosos a nivel nacional, con caídas porcentuales que marcan una tendencia y no un simple ajuste mensual. La reducción no se limita a un estado o región, sino que se observa en distintos puntos del país, lo que habla de una política con alcance nacional. No se trata de maquillar cifras, sino de reconocer que menos familias están perdiendo a alguien por la violencia, y eso es un hecho objetivo que no admite lecturas políticas, máxime cuando desde el exterior, específicamente desde Estados Unidos, se exige que haya resultados en el combate al crimen organizado.
A diferencia del pasado inmediato, donde solo se hablaba de “abrazos y no balazos”, hoy la estrategia de seguridad muestra coordinación entre inteligencia, fuerzas federales y autoridades locales. Hay operativos focalizados, seguimiento de objetivos prioritarios y una lectura más fina de los fenómenos criminales; el mensaje fue claro, no se abandonó la atención a las causas, pero ahora se acompaña de acciones firmes y medibles, la seguridad dejó de ser sólo una narrativa moral y se convirtió en una política pública que puede evaluarse con datos. Comparar resultados no es un ejercicio de revancha política, sino de responsabilidad histórica. Durante la administración pasada se privilegió una estrategia que, pese a sus intenciones, no logró reducir de manera sostenida los homicidios, hoy los datos muestran una diferencia clara.
Más allá de la estadística, el impacto comienza a sentirse en la percepción ciudadana. Menos violencia significa más espacio para la actividad económica, la convivencia y la confianza institucional. Aún queda camino por recorrer y ningún gobierno puede cantar victoria, pero negar los avances sería tan irresponsable como exagerarlos. Hoy, a diferencia de ayer, hay resultados que sostienen el discurso. Y cuando los números respaldan la política, la grilla pierde fuerza y gana la realidad. El trabajo que ha desarrollado Omar García Harfuch es una muestra de que las cifras en positivo son medibles, más allá de lo político y de las aspiraciones que pudiera tener en el futuro, hoy se percibe cercano a los sucesos más importantes, ofreciendo resultados tangibles, de eso se trata su función.
En la conferencia matutina de ayer, una de las gráficas muestran que Durango comparte con otras tres entidades, el último lugar en cuanto a los homicidios dolosos, insisto, aún queda mucho por hacer, pero que a nivel nacional nuestra entidad esté reconocida en esa posición en el país, habla también de esa coordinación de la que siempre hemos hablado en este espacio, incluso el propio gobernador estatal ha reconocido que hay buena relación con el secretario de seguridad, más allá de colores partidistas, se trata de garantizar la seguridad, y eso queda de manifiesto. Ojalá que este trabajo institucional siga dando frutos por el bien de quienes aquí vivimos.