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Luego de un breve receso en el ejercicio de la escritura, nuestros “Temas de la República” regresan y digo “nuestros” porque no han sido pocas las personas que me han preguntado por esta humilde columna que aportamos a las páginas del periódico de mayor prestigio y circulación en Durango, el único que forma parte de una familia tan prestigiada como lo es la propia trayectoria del rotativo, en el que históricamente hemos participado desde hace más de 20 años.
Escribir es magia, es como poder exprimir el corazón, desenredar el sentir, aclarando tus ideas y tus pensamientos para poder plasmarlos de forma ordenada, informada y sobre todo clara, es como un alivio que te libera de algunos sentimientos que por cualquier causa no pudiste o no quisiste expresar ó simplemente no tuviste la oportunidad de hacerlo.
Muchas de nuestras emociones e inquietudes, las podemos ver plasmadas con algo de ingenio a través de las palabras que le brindan un sentido a nuestras ideas, las cuales, al convertirse en letras, alcanzan una pizca de trascendencia y es que – sin duda – el verbo es efímero, tanto incluso como la felicidad, pero se torna eterno cuando se plasma en un lienzo o en un escrito o en un trozo de papel. Cuando nos tomamos el tiempo suficiente para ordenar nuestros archivos, nos encontramos siempre con algunas notas, algunos apuntes, ideas, pensamientos, que al leerlos nos trasladan al momento en el que los redactamos, es magia insisto.
Hoy por hoy, nuestro mundo es un conglomerado de problemas, un cúmulo de injusticias, un laberinto de desigualdades que nos muestran el rostro diabólico de un mundo globalizado y materializado, en donde si no tienes dinero no vales nada, pero dentro de las virtudes que prevalecen dentro de nuestra decadente sociedad, se encuentra una que especialmente le brinda fortaleza a los más débiles y necesitados, se llama “Esperanza”.
En cuanto pensamos más un segundo en las noticias, aparecen imágenes de los líderes mundiales y sus guerras, sus amenazas, sus intentos de pisar a otros países, imágenes de los gobernantes corruptos engañando pueblos enteros que confiaron en ellos, falsos redentores de la democracia que se envuelven en trágicos populismos e ideales históricos que nada tienen que ver con sus corruptelas y sus fraudes electorales y no tenemos que ir a otras latitudes para observar como Nicolás Maduro se burla de la democracia en Venezuela, en medio del fracaso absoluto del Chavismo, un falso mesías que prometió riqueza al pueblo y que con su negligente gobierno convocó una desgraciada pobreza que obligó a millones de venezolanos a dejar patria y familia para buscar oportunidades de prosperidad en otras latitudes, diversos países en los que nunca dejarán de ser extranjeros.
Sin embargo, para aquellos que nada tienen siempre estará la esperanza, la que incluso ya fue utilizada aquí en México por un candidato presidencial que logró llegar al poder luego de 18 años de campaña en los que no había podido convencer a los votantes de favorecerlo con su voto. La esperanza de que México cambie sigue latiendo en todos los rincones de nuestra patria, de que la violencia en Sinaloa se difumine, de que la pobreza extrema disminuya gradualmente y las familias dejen de preocuparse por el pan que tendrán que conseguir mañana, la esperanza de que a Durango le vaya bien, luego de un sexenio (el pasado) que solo sirvió para que la versión durangueña de Martita (esposa de Fox) construyera una cadena de hoteles en Baja California, dejando las arcas del Estado vacías.
“La esperanza muere al último” es un dicho muy mexicano, con el que quiero culminar estas líneas, la esperanza de que nuestro gobierno siga caminando hacia una prosperidad que muchos sexenios se nos ha prometido, Durango ya merece crecimiento estable y prosperidad para su pueblo, los habitantes de Durango merecemos ver y atestiguar el fortalecimiento de un Estado noble que ha soportado los embates de pésimos gobiernos, con la fortaleza de su gente, que fundamentalmente es gente de trabajo, de lucha, de tenacidad, acostumbrada a salir adelante a pesar de las adversidades coyunturales que históricamente ha tenido que enfrentar. Démosle a la esperanza la importancia que merece, nosotros merecemos tener esperanza para alcanzar un futuro mejor.