Pensar por uno mismo
Durante el siglo XVIII se gestó en Francia un movimiento cultural y político que transformó el pensamiento Europeo: La Ilustración. Este movimiento fue el detonante para superar los regímenes autocráticos impuestos por las monarquías absolutistas.
La legitimidad del monarca derivaba del origen divino, era Rey por voluntad de Dios y en su nombre gobernaba, así que cuestionar sus mandatos era cuestionar al mismo Dios. Para evitarlo, había que subordinar el pensamiento y la inteligencia a la fe.
Huelga decir que bajo este modelo de gobierno no había leyes, instituciones o contrapesos que limitaran la voluntad del Rey, tampoco había ciudadanos sino súbitos que no pensaban por sí mismos sino a través de los dogmas, la superstición y del miedo.
Para los impulsores del movimiento era imperioso transformar a los súbditos en ciudadanos, los cuales tendrían que usar como fuente de conocimiento la razón y la experiencia para así, encontrar la verdad.
La realidad que se vive en el mundo de hoy muestra a presidentes autocráticos que se sienten mesiánicos, dueños de la verdad y soberanos por sí mismos, que trabajan para denigrar al ciudadano a simple súbdito.
En palabras de Kant, La Ilustración es la emancipación de la conciencia humana, del estado de ignorancia y error por medio del conocimiento.













