Interpretando la voluntad del pueblo
Un régimen autocrático, dictatorial o tiránico puede implantarse utilizando la fuerza de las armas, a través de una revolución o de un golpe de Estado. Cuba es un ejemplo de esta vía, en 1959, Fidel Castro promovió un movimiento armado para derrocar al entonces dictador Fulgencio Batista.
Pero también el régimen puede sentar sus reales siguiendo la vía de la “democracia constitucional”. Esto ocurre cuando la autocracia, la dictadura o la tiranía cuentan con un orden jurídico válido que lo sostiene, es decir, cuando existe un sistema electoral que permite o avala las decisiones antidemocráticas.
Un ejemplo de este modelo lo tenemos en El Salvador, recientemente la Asamblea Legislativa modificó la Constitución para permitir la reelección indefinida del presidente, lo que a todas luces es un intento de Nayim Bukele para instaurar una dictadura, sólo que esta a través de una vía constitucional.
Bukele está siguiendo la receta que usaron Daniel Ortega en Nicaragua y Hugo Chávez en Venezuela, ambos dictadores llegaron al poder por la vía democrática, luego maniobraron para modificar el sistema electoral y mantenerse como dictadores sin transgredir el texto constitucional. Bukele no ha inventado nada nuevo, una dictadura es una dictadura.
La característica coincidente entre estos y otros dictadores es que se arrogan la capacidad de interpretación de la voluntad del pueblo, dicho de otra forma, ellos saben lo que el pueblo siente, piensa y necesita sin necesidad de preguntarle, Por eso es necesario que se mantengan en el poder.
En México la presidenta de ha dicho que el pueblo quiere una reforma electoral.
¿Será?













