La venganza de un policía
Cuando llegó el momento de decidir la sucesión presidencial, sobre la mesa de López Obrador había sólo dos opciones reales: su amigo Adán Augusto López y su incondicional Claudia Sheinbaum. Entre la amistad y la lealtad, el presidente se decantó por la científica.
Así, colocó a personeros en las cámaras de senadores y de diputados, en el gabinete y en el partido Morena para evitar que la científica se le saliera del huacal y tuviera la mala idea de no respetar la omertá pactada.
Ya con esto y con la desaparición del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, López Obrador se retiraría de la vida pública para en paz reescribir la historia de México y fraguar un nuevo asalto a Palacio Nacional en 2030.
Pero el mesías cometió dos errores: 1. Haber menospreciado a Omar García Harfuch, un policía experto en inteligencia; y 2. Permitir que con esos rencores acumulados en su pecho llegara a la Secretaría de Seguridad Pública. En política las ofensas nunca se olvidan.
El segundo en la mira es el zacatecano Ricardo Monreal, quien de plano ha dicho que él así no juega y que mejor se retira a la vida privada. ¿Qué será más grande, el acoso o las culpas?
Por cierto, la UIF tendrá un nuevo titular, será Omar Reyes Colmenares, amigo nada menos que del policía Omar García Harfuch.

















