Responsabilidad en la educación
La actitud entre maestro y alumno, así como entre sus semejantes, debe estar encaminada a imponer respeto y, aumentar así, el ánimo constante por el trabajo en equipo, con el fin de resolver todos los problemas sociales que se atraviesan en la convivencia diaria.
Toda persona responsable conduce sus actos de manera positiva, civilizada, apegada a las normas que le dicta su elocuente educación.
La educación debe estar cimentada en la responsabilidad, con la intención de que el receptor aprenda a acatar las normas que tiene que cumplir para desempeñar sus deberes correctamente.
La sociedad tiene interés en que sus ciudadanos sean altamente responsables, porque eso le permite tener armonía, esto es, la paz social, la solidaridad que todos anhelamos.
Esta falta de responsabilidad de muchos líderes del mundo genera grandes conflictos o catástrofes que agravian a la humanidad.
La responsabilidad como principio rector de la humanidad y, en consecuencia de la educación, no ha estado presente en esos líderes, por eso han fallado con lamentables consecuencias en el ámbito educativo, desmereciendo la organización y dirección de los maestros.
De igual forma la irresponsabilidad en las esferas sociales e internacionales ha afectado la ecología del planeta, poniendo en riesgo la existencia misma de la humanidad.
Educar bajo los principios de responsabilidad es garantía de formar buenos ciudadanos, líderes, dirigentes, estadistas, de manera que se logre una educación revolucionaria ante los retos del mundo que nos obliga a actuar para mejorar el modo de vivir.
Una educación que no se fundamenta en la responsabilidad no sirve y, la sociedad no puede aceptarla, toda vez que va contra el espíritu de las normas que dan vida y sustento a una convivencia armónica.
Para lograr una educación de calidad, se debe partir, además de la informativa, de una educación formativa instituida en valores y principios. Esto es bueno para la sociedad porque es garante para formar buenos ciudadanos que contribuyan a formar una cohesión social.
Se ha proporcionado información a los educandos para que sepan mucho, pero no se les ha dirigido conveniente y ejemplarmente por el sendero de los valores.
Si esto fuera así, estarían en condiciones de tomar decisiones inteligentes, calificadas, responsables, libres y comprometidas en cualquier espacio en el cual tuvieran que desenvolverse.
Es fundamental encabezar la educación con una vivida formación para que, basando sus elecciones en los principios rectores aprendidos, orienten sus vidas conforme a las normas y reglas de convivencia social con las que fueron preparados.
Cuando lo mayormente importante es la selección, la formación y la actualización pertinente, consolidada con la necesaria práctica de los valores éticos, morales, culturales y cívicos.















