La muerta que volvió a la vida
Nunca mires la fotografía de un muerto, porque no sabes si tienes el don de regresarlo a esta vida y tampoco sabes si tiene la intención de hacerte daño
Alberto Serrato
Era 30 de octubre y ya podía respirar el olor a Halloween y sobre todo a su mente llegaba otro aroma que desde más pequeño aún, le preocupaba más: el aroma del día de muertos.
El niño sintió una corriente fría, un aire pesado que olía a flores marchitas y tierra recién removida. Las luces de la calle parpadearon y el entorno perdió color.
Todo parecía suspendido en una neblina espesa. Y entonces lo oyó. Un susurro casi imperceptible, como una voz húmeda llamando su nombre.
—Julián... El niño dio un paso atrás, pero el cuerpo no le obedeció.
—Julián... —repitió la voz, ahora más cerca, más tibia.
—Me viste... ahora no puedo volver sola.
No todos los muertos esperan ser recordados. Algunos, simplemente esperan que los mires.





























