Columna invitada / De Álamos, Sonora para el mundo
En donde Vasconcelos vio falta de cultura, aún en la aridez, los pueblos hicieron de Sonora el lugar de la carne asada y –¡claro que sí!- de una cultura que muestra otra forma de vivir la mexicanidad.
De Álamos, Sonora para el mundo.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónA quien fuera secretario de Educación durante la presidencia de Álvaro Obregón, José Vasconcelos, se le ha acuñado aquella frase que dice “donde termina el guiso y empieza a comerse la carne asada, comienza la barbarie”, a partir de una anécdota que el también miembro del Ateneo de la Juventud narró sobre un viaje a Tolimán, Querétaro.
Lo que podría parecer un agravio para quienes nacimos en el norte del país, es evidencia de la distancia cultural y social que habitaba entonces en la nación mexicana, debido a la gran extensión territorial que separa al norte del centro y sur del país, la inestabilidad política provocada por la guerra revolucionaria, así como las diferentes suertes que corrieron los pueblos indígenas durante el proceso de colonización.
Sin embargo, el norte mexicano y, específicamente, Sonora, poseen un acervo histórico y cultural milenario, que se remonta a los pueblos nómadas que luego se asentaron en estas tierras y que hoy presumen su grandeza; como los comca’ac, macurawe, mayo, tohono o’otham y yaquis, quienes construyeron su hogar en los valles, el desierto, la sierra y la costa.
Igualmente, la influencia del clima y sus ecosistemas, las misiones religiosas y las rutas económicas, como la minería y las actividades agropecuarias, que han incidido, incluso, en la gastronomía de esta región del país, demostrando la nobleza del desierto al generar productos con calidad de exportación.
La importancia económica que ha tenido el noroeste desde hace varios siglos, principalmente por la minería, hizo que poco a poco las tierras áridas se poblaran y… donde hay vida humana, hay cultura. Al ser parte de la ruta minera, en 1827, Álamos fue proclamado capital del Estado de Occidente, hasta dividirse en los estados de Sonora y Sinaloa en 1831; contribuyendo al legado político, económico, social y cultural del municipio.
El Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT), realizado desde hace 40 años en el pueblo mágico de Álamos –lugar donde nació la actriz María Félix, ícono del Cine de Oro-, fue creado en honor al sonorense que en vida llevó ese nombre, alamense, médico ortopedista, cantante tenor, filántropo y humanista.
Año con año, el FAOT convoca a visitantes sonorenses, del país y del mundo interesados en la cultura, las tradiciones y las artes, convirtiendo a la Sierra de Álamos en parada obligada para quienes visitan Sonora. La edición 2025 se estará llevando a cabo del 24 de enero al 1 de febrero, siendo Michoacán y Colombia estado y país invitados, respectivamente.
Cabe mencionar que todas las actividades son gratuitas, pues la cultura es un derecho del pueblo. Habrá conciertos musicales de las orquestas sinfónicas juvenil y de Sonora, ópera, rock, pop, entre otros; danzas; obras de teatro; talleres de cine comunitario; estudiantinas; mariachi; presentaciones de libros; muestras gastronómicas y venta de artesanías; así como el homenaje a la obra de personas ilustres, como Emiliana de Zubeldía y Alfonso Ortiz Tirado.
Muy importante es el espacio que este festival ofrece al nuevo talento musical, por ejemplo, de las y los estudiantes de la Universidad de Sonora, quienes ponen en alto el nombre de nuestro estado en cada lugar donde se presentan. También me llamó la atención el concierto “Esto es Sonora” de la Banda Sinfónica del Estado de Sonora, la cual este año llega a su 45 aniversario.
Desde el comienzo de su administración, el gobernador Alfonso Durazo ha apostado por presumir el orgullo de la cultura sonorense. Este esfuerzo se observa en la oferta artística nacional e internacional del FAOT; la reciente participación de Sonora en el Festival Internacional Cervantino y las ferias internacionales de promoción turística; el impulso del nuevo talento cultural y artístico. Esfuerzo que, al mismo tiempo, impacta positivamente en el crecimiento de las inversiones en la entidad.
Posdata. La cultura no solo es un elemento de la identidad popular, sino una contribución para el entendimiento, la fraternidad y hermandad con otros pueblos. Con Colombia, pueblo hermano de América Latina e invitado especial del FAOT, compartimos el ideal de que ninguna persona es ilegal. “No al racismo, ni al clasismo ni a la discriminación”.