Sin Medias Tintas / Dos marchas, un mismo gobierno
Ahí, el gobierno habló con solemnidad de memoria, de respeto y de un Estado que se sabe observado por la historia. No se permitió desviaciones retóricas. El 2 de octubre exige liturgia, no espontaneidad.
Al final, el Estado terminó enfrentándose a dos espejos distintos: en uno vio su pasado, y decidió maquillarse con prudencia. En el otro vio a su presente, y optó por parpadear rápido para no reconocerse.
Dos marchas, dos tonos, un mismo gobierno intentando sobrevivir al juicio de la memoria y al juicio, más severo aún, de cierta juventud que ya no compra discursos en oferta.















