Sin Medias Tintas / El “otro pedo”
Pero si uno mira solo de reojo un par de pistas que circularon antes del accidente —cosas que las autoridades prefirieron dejar en un cajón etiquetado como “ruido político”— la historia se vuelve más intrincada.
Una solución bonita para una tragedia horrible donde, curiosamente, nadie con apellidos notorios ni amistades poderosas aparece con cargos relevantes.

















