Análisisdomingo, 3 de noviembre de 2024
Voz de vuelta / Del verbo conmover
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Son semanas de ausencia, lo sé, semanas en las que he observado el caos que provoca el ser humano y la naturaleza pero también, acciones que detonan la creatividad, la curiosidad y el deseo de cambiar, de hacer lo mejor posible. De las conversaciones dispersas y encuentros no planeados, de los mensajes y llamadas, de lo que veo y leo, encuentro un hilo conductor que me conmueve: el deseo.
Por ejemplo, hace unos días recorrí las exposiciones del Museo de Arte de Sonora, fui sola y sin prisa, comencé a tomar notas pero pronto entendí que debía soltar la pluma y la libreta y disponer de todos mis sentidos para disfrutar este paseo acompañada por mi y decenas de fotógrafas y fotógrafos que han captado imágenes espléndidas y han rescatado de los archivos un montón de historia. Al salir fui a saludar a promotores culturales que conozco de hace muchos años, en breves minutos compartimos risas e ideas.
En otro momento, acompañé a Victoria Arellano y Jaime Villa en una rueda de prensa para hablar sobre el circuito de difusión y distribución de su documental “El llanto de las tortugas”. También fue en Musas, a donde acudieron periodistas, autoridades y estudiantes para conocer sobre este esfuerzo inspirador por la gran fuerza de su mensaje a favor de la protección de las tortugas marinas y yo agregaría, de la familia, como factor determinante para sortear cualquier batalla. Podrán constatar la calidad del trabajo cinematográfico durante la función especial que tendrán el viernes 8 de noviembre en Cinemex o durante la gira tortuguera en 2025.
Para la edición de Paréntesis, he solicitado y recibido colaboraciones que suelen venir acompañadas de una expectativa infaltable: la de ser leídos para compartir saberes y propuestas que -sentimos-, deben ser conocidas y valoradas. La oportunidad de escuchar y platicar con las autoras y autores de dichos textos, abona a mi archivo personal de historias por contar.
Saber que Telemax anuncia el inicio de un nuevo programa cultural: Oasis, bajo la conducción de Oliver Rendón, también ha sido un acontecimiento conmovedor; verlo emocionado y nervioso en los primeros dos programas ha sido un deleite. Era urgente reabrir un espacio semanal, que bien podría replicar contenidos en sus noticieros y en la programación habitual. Que los mensajes de la televisora se llenen de cultura y arte.
Y como no mencionar lo que está pasando en las artes escénicas: he tenido la oportunidad de observar de cerca el esfuerzo de impulsar temporadas teatrales con Beatriz Noriega, Anny Torres, Hilda Valencia y Paquita Esquer y la energía renovada de coreógrafas, coreógrafos, bailarinas y bailarines - no todos los que conozco- para reunirse de nuevo y formar un colectivo que intenta recuperar espacios, compromisos y focalizar esfuerzos. Este lunes ofrecerán una rueda de prensa (a las 10 de la mañana en Quinta de Anza) para anunciar un foro de reflexión y discusión sobre la danza contemporánea en Sonora.
A este breve recuento le faltan las memorables reuniones con dos promotoras culturales que me han acompañado a soñar y con una gestora cultural bien aventada; también la tenebrosa y emotiva presentación de la edición especial de Crónica Sonora en la Casa de los Duendes y la lectura inesperada de crónicas personales en torno a un abuelo, como un ejercicio replicable por las familias que ven partir a sus seres queridos. Que el deseo de innovar, crear y dialogar siga presente para con-movernos.