El Brindis del Payador, José Curbelo
Los payadores son presencia universal.
Los payadores cantan opinando.
Templan su guitarra y relatar sus historias, sus sueños y sus emociones
José Hernández en su libro “Martín Fierro” realiza payadas en la pulpería, en donde los cantores tienen intercambios líricos.
Investigadores señalan que la función de toda poesía y la décima espinela, -lo es- debe de propiciar un placer estético y comunicar sentimientos o experiencias.
También muestra la gratitud hacia el trabajador de la construcción, del albañil, que construye casas, y en ocasiones, él carece de ella.
Hace un brindis por el carpintero, rememorando a San José, padre de quién murió en el madero.
Y remata la décima; brindando por las manos que realizan nobles oficios, y hace un brindis más…
José Curbelo.
“Brindo por los labradores, por que de ellos desciendo, los que en un cambio de arriendo dieron sus sueños mejores.
Los que aguantaron rigores y abrían los surcos cantando y que solían decir; cuando la suerte no era derecha, ¡Si se pierde una la cosecha siempre hay que seguir sembrando!”
“Brindo por el albañil; del nivel y la plomada. que ve su dicha soñada, siempre al borde de un pretil.
Que de un abril a otro abril, lo pasa entre construcciones, va revocando ilusiones; paciente estoico, sufrido y a veces no tiene un nido ¡para abrigar a sus pichones!”
“¡Brindo por el carpintero! noble oficio donde cuadre, si uno fue elegido padre del que murió en el madero. Está en llanto primero y en la última partida, está en la mesa tendida y en el milagro mas cierto; ¡de intentar que un árbol muerto siga acunando la vida!”
Un brindis que hasta sin guitarra, hay que hacer a diario.
















