El colonialismo voraz y la crisis climática
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEn 1904, la misionera inglesa Alice Harris tomó una fotografía que cambiaría la historia del mundo y sentaría las bases de los movimientos masivos en defensa de los derechos humanos. Esta imagen muestra a un hombre sentado observando fijamente lo que parecerían dos objetos; al observar más de cerca se puede apreciar una terrible realidad, lo que mira el hombre es una mano y un pie amputados de una niña.
Esa pequeña niña es la hija del protagonista de la fotografía: Nsala, su hija había sido desmembrada y asesinada porque su aldea no había cumplido con la cuota de caucho exigida por el régimen de Leopoldo II de Bélgica, quién dominaba el Congo como su propiedad personal.
La historia del Congo es uno de los peores recuerdos del colonialismo. El rey belga gobernaba este vasto territorio a través de una fuerza policial que cometía de manera sistemática múltiples atrocidades en contra de la población civil, además de la esclavitud generalizada de la que eran objeto las personas nativas para explotar el caucho y el marfil.
Las fotografías de Harris fueron exhibidas mundialmente, la indignación y el enojo que sintieron millones de personas provocaron una reacción de tal magnitud que Leopoldo tuvo que renunciar a su preciada posesión, pero nunca podrá ni deberá olvidarse que el 20% de la población congoleña fue asesinada.
Este terrible hecho marcó el inicio de un activismo social internacional que ha permitido impactar en distintos rubros, uno de ellos, el importantísimo movimiento ambientalista, que ha puesto en el centro del debate una realidad innegable: si no cambiamos las prácticas industriales y comerciales que sostienen al sistema económico, enfrentaremos la extinción de nuestra especie.
Lo ocurrido en Glasgow pone de manifiesto una situación que ha estado presente desde los tiempos de Leopoldo: los países desarrollados, que se enriquecieron a través del saqueo de otras naciones, continúan propiciando la desigualdad en el mundo. Si los acuerdos ambientales siguen fracasando es por la inacción y el desdén de los países industrializados, que son los que contaminan más y siguen devorando los recursos naturales del planeta.
El presidente López Obrador, a partir de iniciativas de suma relevancia como el programa sembrando vida, ha planteado esta corresponsabilidad que deben tener las naciones desarrolladas atendiendo al contexto económico e histórico de cada país, sobre todo porque han sido estos países los responsables de muchos de los problemas que ahora pretenden remediar.
El 1 de noviembre comenzó la recolección de firmas de un proceso de consulta para revocar o ratificar el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador. Este ejercicio inédito fortalece nuestra democracia y cumple con una promesa del Presidente y de Morena: construir los mecanismos para hacer realidad un ideal fundamental al que tenemos que estar sujetos todos los servidores públicos, “el pueblo pone y el pueblo quita”.