Los conspiradores de Querétaro tomaron el acuerdo de levantase en armas en octubre de 1810. El 13 de septiembre fueron descubiertos, por lo que doña Josefa Ortiz de Domínguez, antes de ser aprendida junto con su esposo el corregidor, dio aviso a Hidalgo y éste, al recibir la noticia, sin titubear exclamó: “señores, aquí no hay más remedio que ir a coger gachupines”. Llamó al pueblo a misa. En el atrio del templo los arengó e inició la lucha por la independencia nacional.
Al detener a las autoridades españolas y poner en libertad a los presos, Hidalgo salió de Dolores con 300 personas, al pasar por Atotonilco tomó como estandarte la imagen de la Virgen de Guadalupe. En San Miguel el Grande, se le unió la guarnición y cinco días más tarde tomó Celaya, en donde fue nombrado Capitán General, de ahí llegó a Salamanca, luego a Irapuato. Se afirma que su ejército descansó en la esquina de lo que hoy es el bulevar Díaz Ordaz y la calle Colón.
Hidalgo y sus más allegados durmieron en una casa que estaba atrás del templo del Hospitalito. Al amanecer, partieron hacia Aldama, luego a la Hacienda de Burras, donde conminó al intendente Riaño a entregar la plaza y al no recibir respuesta positiva marchó a la ciudad de Guanajuato. Después de cuatro horas de ataque a la Albóndiga de Granaditas, ésta cayó con la ayuda de El Pípila. Ese es el camino que han estado recorriendo ininterrumpidamente, durante más de 40 años, un grupo de patriotas de San Felipe y de otros municipios, que se han integrado en una asociación civil denominada Cabalgata por la Ruta de la Independencia Nacional.
El jueves 25 de septiembre estarán en Irapuato y es tanto el entusiasmo despertado en el pueblo, que la presidenta Lorena Alfaro y un grupo de maestros y estudiantes del Complejo Educativo Ricardo Flores Magón los recibirán en la Plaza de los Fundadores. Después de recorrer varias calles y depositar para su resguardo la bandera y el fuego simbólico en la presidencia municipal, se les ofrecerá un acto literario musical con mariachi, para concluir su recorrido el 28 del mismo mes en la ciudad de Guanajuato.
Con la toma de la rica intendencia de Guanajuato, la revolución estaba en marcha. En el Monte de la Cruces, Hidalgo obtuvo otra gran victoria, pero en el puente de Calderón fue derrotado y ante la falta de pericia para la guerra, Allende le quitó el mando militar. Hidalgo marchó hacia el norte para llegar a los Estados Unidos. Pero en Acatita de Baján fue alcanzado y apresado por el realista Ignacio Elizondo, quien lo condujo a Chihuahua. Ahí fue procesado por un tribunal civil y otro eclesiástico que lo degradaron y lo condenaron a muerte.
Por este amable conducto, invitamos a todo el pueblo de Irapuato a recibir con afecto a estos esforzados jinetes por las calles de nuestra ciudad. Es lo menos que podemos hacer por quienes nos dan la oportunidad de revivir, para las nuevas generaciones, este hecho histórico: la ruta que siguió el ejercito insurgente, encabezado por Hidalgo, en su lucha por la independencia nacional.
Escritor y docente
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