El grito silencioso
A octubre de 2025, México transita por una fase de estancamiento económico sin crisis abierta, pero con un agotamiento estructural.
La economía no se ha desplomado, pero los motores que la impulsaron entre 2023 y 2024, empleo formal, consumo interno, exportaciones y remesas, hoy muestran un desgaste simultáneo.
De acuerdo con el Banco Mundial (2025), el país crecerá apenas 0.5% este año, lejos del promedio regional de 2.2% y muy por debajo del 3.1% observado en 2023, lo que indica que México no logra transformar su crecimiento ydesarrollo de manera sostenida.
Al 30 de septiembre de 2025, el IMSS reportó la creación acumulada de 333 mil empleos formales, 32.8% menos que en el mismo periodo de 2024 (456 mil). Aunque el salario base de cotización alcanzó un máximo nominal de 623.1 pesos diarios, el incremento real se diluye por la inflación persistente.
Por su parte, el sector exportador también perdió fuerza, la balanza comercial ascendió a dos mil 400 millones de dólares en septiembre. Las exportaciones manufactureras no automotrices crecieron 15.7%, pero las automotrices cayeron más de 7% y las petroleras se desplomaron 40.6% en lo que va del año.
El gobierno federal ha optado por una estrategia procíclica: más recaudación y menos gasto en plena desaceleración. El Paquete de Egresos 2025 redujo en términos reales los presupuestos de Defensa en 43.8%, Seguridad 36.2% y Salud 34.1%, mientras incrementó Infraestructura en 57.5% y Desarrollo Urbano en 183.2%.
México destina más de 1.2 billones de pesos anuales a programas sociales (SHCP, 2025), pero diversos estudios como el del Coneval revelan que más de 35% de los beneficiarios no pertenecen a los deciles de menor ingreso. La generalización del apoyo erosiona la eficacia redistributiva y eleva el déficit estructural.
Realizar una reingeniería del gasto social que implicara una focalización precisa a sectores de los subsidios, evaluado el verdadero impacto para condicionar la continuidad de manera transparente, generaría un ahorro potencial de 1.3% del PIB, suficiente para compensar la pérdida de ingresos sin recurrir a nuevos impuestos ni endeudamiento.
La reingeniería fiscal y social no es una opción técnica, sino una necesidad ética.
México no colapsa de golpe, sino en silencio, cuando el dinero público deja de ser un instrumento para evitar que el freno económico de hoy se convierta en el colapso de mañana.
Especialista en seguridad social, pensiones y fondos de inversión
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