Una vacuna llamada amor
El amor sin pretensiones no genera deudas ni tampoco impone condiciones. No hay nada que devolver, solo lo que se recibe, porque su único requisito es la entrega. ¡Hasta la próxima!
Posdata: Dedico este texto a mi hijo Santiago, que a pesar de que los amigos puedan abandonarle, entiende que el amor es la fuerza más poderosa de este mundo. Nunca dejes de amar y nuca dejes de amarte.
miguel.rivera@palosgarza.com













