Análisislunes, 3 de marzo de 2025
Ética disfrazada
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Jamás me cansaré de repetir y señalar que la ética, cuya ciencia del comportamiento moral del hombre en la sociedad, es la materia prima de la que mas se carece en México. Cuando los gobernantes no dan ejemplo, los ciudadanos se sienten con el derecho de también comenzar a meterse en el fango.
En uno de sus ensayos, el filósofo alemán Schopenhauer concibe al mundo como un grupo de personas disfrazadas que no son lo que dicen ser y cuyo único interés es el económico. Arthur Schopenhauer identifica a este grupo de personas como “moneymakers”, la raza de los que procuran el bienestar económico por encima y a costa de todo.
En días pasados, el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica emitía un comunicado con la decisión de clasificar a varios cárteles de trafico de drogas en México como grupos terroristas. Esta decisión de ponerle la etiqueta de terroristas a los cárteles mexicanos representa, de entrada, un incremento en el escrutinio de las operaciones y transacciones financieras entre ambos países, ya que cualquier entidad que coopere, trabaje o se le pueda vincular de manera directa e indirecta con los grupos criminales terroristas, pueden ser juzgados en Estados Unidos por financiamiento terrorista. En respuesta, la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, propuso una reforma constitucional que busca modificar los artículos 40 y 19 de la Constitución Mexicana para, primero, reforzar de manera legal la soberanía nacional e impedir que bajo ninguna circunstancia se aceptarán incursiones o actos que atenten contra la soberanía nacional mexicana y, segundo, buscar imponer penas mas altas para aquellas personas que trafiquen armas dentro del territorio mexicano.
Ambos gobiernos aseguran que dichas acciones únicamente buscan salvaguardar el bienestar de su población. ¿Pero es esto del todo correcto? ¿Podemos creer que nuestro vecino norteamericano, cuyo mercado es el consumidor numero uno de sustancias ilícitas y líder fabricante de armas, en verdad desea acabar con el trafico y consumo de drogas? ¿Podemos creer que nuestro gobierno y autoridades mexicanas de verdad les interesa salvaguardar nuestra soberanía y no es un temor a que se acabe la gallina de los huevos de oro que para tantos gobiernos ha significado el narcotráfico?.
Apenas esta semana, la noticia donde uno de los mayores capos de la droga, demandaba al gobierno mexicano que interceda y promueva su extradición o repatriación o de lo contrario habría consecuencia para la esfera política mexicana. Sorprendió las declaraciones y movilización del gobierno federal, al asegurar que ya existían hasta cuatro peticiones por parte del gobierno mexicano, solicitando la extradición de Ismael Zambada, aseverando en conferencia de prensa matutina que el gobierno mexicano tenia la obligación de atender la petición y salvaguardar que se respeten los derechos humanos de cualquier ciudadano mexicano, sin importar si fuese criminal o no. Es totalmente correcto, pero no existe necesidad en darle importancia publica a la petición de un criminal, donde, por el contrario, le da fuerza a la frase de “piensa mal y acertaras”.
La noticia sobre la extradición hacia los Estados Unidos de 29 prisioneros confesos de alto perfil por parte de las autoridades mexicanas acaparó los titulares y temas de conversación en ambos países, pero principalmente en el nuestro. ¿Por qué? Para empezar, por que se hizo en cuestión de horas, lo que ningún gobierno mexicano se atrevió a realizar en décadas, pero se vuelve a inundar de cuestionamientos y dudas sobre las verdaderas intenciones y razones para ello, porque en este caso no importó mucho el debido proceso legal o los derechos de esos 29 criminales.
¿Son entonces todas estas acciones un hilo de esperanza y prueba de las intenciones claras de ambas naciones de acabar con un mal que ha perdurado por más de un siglo? ¿O son sólo acciones disfrazadas de ética y deber para garantizar y proteger intereses propios? Sin duda nos esperan semanas bastantes convulsivas, donde ambos jugadores están acomodando sus fichas en el tablero y analizando sus próximos movimientos, intentando tener ventaja ante los próximos embates, como lo son el retomar las negociaciones a la pausa de los aranceles impuestos por el mandatario estadounidense Donald Trump del 25% y cuya pausa vence el próximo cuatro de marzo.
Querido lector: es innegable que vivimos un escenario donde la filtración del delincuente persiste en la vida publica y privada de nuestro país, como en la política y que es uno de los elementos principales y comprobatorios de la falta de ética que inunda a nuestra sociedad y de lo insuficiente que son los ensayos y obras sobre la misma. Hoy luce muy complicado frenar el desenvolvimiento con el que actúa el crimen en casi todos los ambientes de nuestro país.
Pero más allá de rendirnos, debemos redoblar esfuerzos y predicar con el ejemplo para nuestros hijos, en ellos reside la semilla de una sociedad y un mundo mejor. Que le podemos ofrecer a nuestros hijos, si observan una realidad en la que todos utilizamos muchas veces una realidad monstruosa y absurda, en la que la ética es apenas una mascara con la cual buscamos seguir obteniendo únicamente la pobreza del dinero. Somas más que una raza cuya única finalidad sea solo lo económico, somos, por encima de todo, ciudadanos.