Por calle melancolía
El hombre de traje gris, que lleva por nombre Joaquín Sabina, se retiró de los escenarios el pasado domingo 30 de noviembre. En el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid cayó el telón.
A los 76 años colgó el bombín, o como se dice en el ambiente taurino decidió cortarse la coleta. Considerado por muchos como el mejor letrista español y el cantante más querido, a pesar de no ser el que mejor canta.
Alrededor de Sabina se ha creado una estética de la impostura, su nombre remite al mito del hombre que vive de noche, bebe grandes cantidades de alcohol al mismo tiempo que enamora a prostitutas y consume grandes dosis de cocaína.
En el cancionero de Joaquín hay muchas letras dedicadas a las mujeres que cobran por su amor: Negra noche; Ring, ring; Por el túnel; Viridiana y por supuesto Una canción para la Magdalena.
Bob Dylan, Leonard Cohen y sobre todo Javier Kraher, son las principales influencias de Sabina, quien incluso llegó a trabajar como reportero en España. Amante de los toros ha escrito grandes crónicas para el periódico El País.
El amor, pero sobre todo el desamor ha inspirado un cancionero indispensable para las noches donde tomar tequila es una obligación, después de todo quién no ha tardado 19 días y 500 noches en olvidar un amor.
Joaquín Sabina se retira de los escenarios después de haber sobrevivido a un infarto cerebral que lo obligó alejarse de las drogas para tratar de mantenerse sano

















