elsoldelalaguna
Localmiércoles, 20 de febrero de 2019

Pasta de Conchos: Justicia que no llega

Hace trece años que la vida de las familias de 65 mineros cambió en San Juan de Sabinas; llegó la tragedia y el llanto

Por: Abel Rodas Ramírez/Enviado especial

San Juan de Sabinas, Coahuila.- En esta marcha ya no hubo llanto: el dolor se transformó en fuerzas para las viudas que siguen luchando para que llegue la justicia que anhelan, que claman y que exigen.

Hace trece años que la vida de las familias de 65 mineros cambió en San Juan de Sabinas; llegó la tragedia y el llanto.

Siguen recordando aquella madrugada del 19 de febrero de 2006, cuando sucedió el desastre minero de Pasta de Conchos, cuando colapsaron varios túneles de la mina de carbón operada por Grupo México.

Otros más apelan a la justicia divina después de 13 años sin haber rescatado los cuerpos de sus esposos, hijos, hermanos y amigos.

En unos meses podría iniciar el rescate

Cuando llegó el contingente a la mina encontró con un impresionante cerco de vigilancia de Fuerza Coahuila, una gran concentración de autobuses y vehículos de grupos sociales.

Ahí arribó el dirigente nacional del Sindicato Minero, Napoleón Gómez Urrutia, acompañado de varios de integrantes de su comité ejecutivo nacional y de su esposa, Oralia Casso.

Dentro de la mina se encuentra un nicho y una capilla donde el líder minero y el contingente montaron guardia de honor. Había ofrendas florales y recordaron a sus seres queridos con una misa.

En el exterior de la unidad minera se congregaron grupos de trabajadores de las diferentes secciones mineras, entre las que destacaron además de la sección 271 de Michoacán por su combatividad y número, las de Ciudad Sahagún, de Zacatecas y Monclova.

Gómez Urrutia confió en que a más tardar en tres meses se pueda dar inicio a la planeación técnica y operativa del rescate.

Lucha en los tribunales

Dijo que seguirán los procesos judiciales necesarios para demostrar que sus detractores falsean información, compran conciencias de funcionarios para sus perversos planes de seguir controlando y sometiendo a sus trabajadores mediante esos sindicatos “charros”.

En este mismo escenario, donde ahora hay desolación y caras de tristeza que exigen justicia, hace 13 años, horas después de la tragedia, comenzó también la persecución del líder minero que lo llevo al autoexilio.

Sin embargo, la justicia no ha llegado para las familias de los 65 mineros que murieron mientras trabajaban para llevar el pan a las mesas de sus hogares.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias