¿Está permitida la eutanasia en perros?
La eutanasia no se concibe como un acto de eliminación, sino como una medida compasiva para evitar un sufrimiento mayor
Alejandro Paul Hernández Naranjo
Sí, pero no de manera libre o discrecional. La legislación estatal admite la eutanasia cuando concurren circunstancias específicas, principalmente:
En estos supuestos, la eutanasia no se concibe como un acto de eliminación, sino como una medida compasiva para evitar un sufrimiento mayor. La ley no la entiende como castigo ni como mecanismo de control poblacional ordinario.
La referencia obligada: la Norma Oficial Mexicana
Esto implica que la eutanasia debe realizarse por personal capacitado —generalmente médicos veterinarios— y mediante técnicas autorizadas. Métodos improvisados o prácticas caseras no sólo son éticamente reprobables, sino jurídicamente sancionables.
Aquí conviene subrayar algo: el consentimiento del propietario no convierte en legal cualquier forma de privar de la vida a un animal. La voluntad del dueño no está por encima del estándar legal de trato digno. La ley tutela al animal, no sólo la propiedad.
La decisión correcta exige información, acompañamiento médico y conciencia ética. En muchos casos, el veterinario no sólo evalúa la viabilidad clínica, sino que orienta al propietario sobre alternativas paliativas.
Me permito este espacio para rendirle un homenaje a todos nuestros familiares peludos que nos han acompañado en el trancurso de nuestras vidas, en especial a Coco, que partió el pasado jueves.
Si Coco hablara
No pongas esa cara, cada vez que miras mi foto,
soy yo, Coco, el que empujaba la puerta
aunque estuviera cerrada
el que se metía a la cama
aunque no lo invitaran
No me fui enojado,
No me fui triste,
Me fui cansado
Y ustedes estaban ahí,
era todo lo que necesitaba
no carguen la culpa
como si fuera mi correa
se quedaron
hasta el último suspiro
aunque les doliera
¿Recuerdan el sol en el patio?
Yo lo perseguía
como si pudiera atraparlo
Ahora corro de nuevo sin que me duelan las patas
sin quedarme tirado en la cama
Pero escuchen bien
lo que más extraño
no es correr
Es su voz diciendo “Coco”
como si mi nombre
fuera importante
No lloren cuando piensen
que la casa está vacía
yo sigo en el eco
de sus pasos,
en la marca de mis uñas
en el piso,
en el rincón donde los esperaba
Si algún día vuelven a reir
sin sentir culpa,
ahí estaré moviendo la cola
Porque yo no aprendí
a amar a medias
y lo que te di
no se muere
Ahora les toca a ustedes
quedarse un poco más
y vivir
como yo lo hice:
sin reservas,
sin rencor,
con todo el corazón
Alejandro Paul Hernández Naranjo
Abogado, académico, especialista en derecho administrativo y electoral, practicante de la justicia abierta y amante de los animales
Instagram: @PaulHerNar
X: @paulalejandrohn
correo: paulalejandrohn



























