Prospectiva
Autócratas defendiendo a la democracia…
La izquierda internacional reunida en Barcelona, este fin de semana, tiene algunas estrategias clave y también con un esquema de prioridades:
La contención del fenómeno Trumpismo/populismo. Líderes como Pedro Sánchez, Lula Da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro buscan crear una especie de cordón sanitario político para frenar la influencia de líderes de derecha.
Propone una agenda de cooperación sobre confrontación, con el propósito de fomentar una narrativa de prosperidad compartida frente al proteccionismo comercial de las derechas.
Una agenda global/regional, buscando consolidar un bloque progresista Atlántico, que integre América Latina y Europa, distanciando en ciertos temas de la presión de Estados Unidos.
Una agenda ecologista y social, que prioriza la transición energética justa y la redirección del gasto militar hacia el bienestar social.
A futuro se han planteado algunos objetivos estratégicos:
Crear unos faros de Esperanza; tratan de demostrar que la democracia que ellos le llaman progresista puede ofrecer resultados económicos y sociales mejores que los resultados de los modelos conservadores.
En la regulación de las grandes tecnologías, pretenden enfrentar la soberanía de los estados ante el poder de las plataformas digitales.
Existe una especie de relanzamiento diplomático, tras un sexenio de una política exterior enfocada en lo interno y esta cumbre está marcando el regreso de México a la organización de grandes eventos de la izquierda internacional.
El tema del gobierno dictador de Cuba representa una “piedra en el zapato” para la agenda de la izquierda internacional, por más acuerdos que propongan de las ayudas humanitarias en el mundo.
Nadie se puede convencer de que se apoye a una dictadura cuando la estrategia de bienestar tiene literalmente, muriendo de hambre al pueblo cubano.
Tendrá que haber cambios de agenda y recorrerse del discurso político al mensaje de paz y justicia social, porque los objetivos de integración económica han fallado.
Plantearon en la reunión de Barcelona consolidar una narrativa de defensa contra el avance de las derechas populistas usando a México como el bastión, donde el progresismo, es decir, los comunistas si han logrado retener el poder.
No existieron acuerdos vinculantes, y ese escenario produce un efecto de fracaso.
El éxito no será fácil medirlo en tratados comerciales, sino en la capacidad de estos líderes para crear un bloque de voto coordinado.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

















