Ni Venganza, ni Perdón
De la crónica política al expediente público.
Para analistas cercanos a la cuarta transformación, el libro tiene todos los atributos de una venganza política tras la salida de Julio Scherrer del gabinete en el 2021 y los ataques previos recibidos en otras publicaciones, como, por ejemplo, Traición en palacio.
En algún momento fue claramente estudiada la fórmula editorial del libro, es decir, combinar la autoría del exconsejero jurídico del gobierno, con el notable analista político y comunicador.
Fernández Menéndez, quien, además ha sido un crítico de la política del anterior sexenio, lo cual hace suponer una mayor contundencia de las revelaciones escritas y desde luego de las que vendrán ya motivada la circunstancia política con la aparición del libro.
Describe a un Ramírez Cuevas operando junto a la fiscalía para perseguir a Scherer, y desde luego esto se interpreta como la prueba de qué existe un uso faccioso de la justicia como una constante interna.
Hoy, Ramírez Cuevas sigue siendo una figura con influencia en las bases de Morena; para la presidenta Sheinbaum ignorar las acusaciones de Scherer proyecta impunidad, pero investigarlas significaría abrir una guerra contra el ala más radical de su propio movimiento.
Da la impresión de que quisieran dejar el tema en un control de daños y el oficialismo busca encajonar el libro como la rabieta de un desplazado y evitar que la narrativa afecte en los índices de aprobación de la actual administración.
El libro detalla cómo se fabricaron casos judiciales, por lo tanto, estos textos pueden ser utilizados como pruebas de persecución política en sus propios procesos legales.
El libro empieza siendo una crónica política, pero ya hoy está convertido en un expediente público que cuestiona de fondo la integridad de la administración pasada y actual y pone a prueba la voluntad de la actual administración para investigar a sus propios cuadros.
Hasta el momento no se sabe que exista una carpeta de investigación abierta formalmente por las revelaciones del libro y esta omisión confirma la percepción de que la justicia en México sigue siendo un acuerdo de cúpulas y no un sistema autónomo.
El libro ha logrado algo inusual: unir la narrativa de la oposición con los miedos internos de Morena.
No es un texto de memorias. Es un documento de riesgo país que pone a prueba la capacidad de la presidenta de México para limpiar la casa sin que se le caiga el techo.
Hasta la próxima en PROSPECTIVA.













