Charlas
El Niño … con mi Yo y sus secuaces
Hoy, 30 de abril, se festejan los niños del mundo.
¡Echemos fuera el niño que traemos dentro y gocemos nuestro día! Embadurnémonos con un mango pelado con las manos y disfrutado a lo bárbaro o con un barquillo de chocolate más grande que nuestra cara.
¡Ya somos niños otra vez! pero… ¿dónde encontraremos nuestra inocencia? Les platicaré a ustedes un cuento que hice hace 16 años… Paulo ahora vive sus 21 años.
DIÁLOGO
Vivencia
Eso de los milagros…
Paulo en sus 5 años
Paulo se encontró en el jardín de la casa, resguardado por un jirón de pasto, un crío de pajarito caído seguramente de su nido. Por más que lo buscamos, su hogar no apareció a la vista. El polluelo ya empezaba a emplumar, pero aún era incapaz de volar.
- ¡Papi… papi…! -me llama con los ojos húmedos de emoción-¿me puedo quedar con él?
A mi respuesta afirmativa, lo besa y con sus dos manitas temblorosas, lo acoge en su seno.
- Papi… papi… ¿Será hijito de los pajaritos a los que les damos de comer? ¿Nos conocerá? ¿Por qué no le damos de comer? –todo hablado entre brincos de sus ojos para el pajarito y para mí.
He de contarles como antecedente, que tenemos dos comederos para aves colgados bajo el entresol de las ramas del árbol guayabo del jardín de la casa. Una de las mayores alegrías de Paulo es cuando entre él y yo los llenamos de semilla preparada..
- ¿Te acuerdas, papi, que una vez vimos volar a un pajarito que se quedó esperando en una rama sin espantarse de nosotros? ¿No habrá sido su mamá? ¿Por qué no la buscamos para darle su pajarito?
Y así, hilvanando sus ilusiones, teje un sueño del que no quisiera despertar para no devolver su tesoro.
Como estudiado, los pasos se siguen en obediencia. Fácil será adivinar que la caja con el pajarito durmió entre los brazos de Paulo, bajo las cobijas.
Muy temprano, a deshoras, Paulo llama a nuestra recámara. Primero quedito, prudente y después a fuertes manotazos para despertarme.













