Con el arribo y permanencia del portaaviones más poderoso del mundo en las aguas del Mar Caribe, se afianza una nueva etapa en la escalada del injerencismo estadounidense contra las naciones de América Latina. La denominada Operación Lanza del Sur es el mecanismo a través del cual EU renueva hoy la histórica intromisión e incrementa su presencia militar en la región; aunque la amenaza del ataque directo a Venezuela sea más una medida de presión para negociar con Maduro los términos de la entrega de su gobierno, hasta el momento ya se han realizado más de veinte ataques directos a lanchas señaladas de traficar con drogas o precursores en aguas internacionales del continente, varios de ellos cercanos a nuestro país, con casi un centenar de muertos.
Trump pasó pronto de nombrar a los narcos como terroristas, autorizar acciones en su contra y llevarlas a cabo. Fiel a su política de hostigamiento, la amenaza abierta a un ataque directo sobre el territorio mexicano parecería más una medida de presión permanente que un intento real por detener los flujos de droga a su país, pero además otro lamentable intento por desviar la atención sobre los efectos inflacionarios de sus políticas económicas y la menor confianza en el consumo estadounidense, así como la sombra de un pasado relacionado a delitos sexuales que no dejará de perseguirlo; la ausencia de resultados reales en el combate a los últimos eslabones de las redes del narco al interior de Estados Unidos, parece mostrarlo.
Si bien Sheinbaum ha tenido la cautela para evitar respuestas exaltadas, el gobierno que encabeza necesitará una firmeza que no ha mostrado en los últimos tiempos, pues a tan solo unos meses de la revisión del T-MEC éstas no deberían ser condiciones de negociación ni monedas de cambio. La interdependencia económica y productiva norteamericana es recíproca entre sus naciones; si hasta el momento los aranceles estadounidenses y otras medidas impositivas a las importaciones mexicanas no se han incrementado de manera significativa, ni lo harán próximamente, es por las graves afectaciones que provocarían a sus propios negocios.
En el péndulo del reposicionamiento político continental, el avance de la ultraderecha argentina y los previsibles resultados del balotaje chileno han sido medianamente atemperados por el rechazo popular ecuatoriano a las propuestas entreguistas de su gobierno. El imparable proceso de desplazamiento en la hegemonía política y económica internacional provocará que el Departamento de Guerra estadounidense (cuyo renombre hace un par de meses coincidió con las muestras de alianzas y poderío militar entre China y Rusia) asuma cada vez mayor protagonismo, al tiempo que su presidente mantiene activas dos guerras, que dan vigor e inyectan recursos a su industria militar, una de las bases de su dominio. Pero una de las lecciones más duras en la historia del capital es que no tiene patria, concepto creado y sostenido para su propio crecimiento, que se reconfigura o desaparece cuando sea necesario.