Análisisjueves, 21 de agosto de 2025
El Tren Maya
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El martes próximo pasado (19 de agosto de 2025) la prensa vespertina y nocturna dio cuenta de un siniestro que pudo derivar en tragedia -de lo cual, afortunadamente no sucedió-: un vagón del Tren Maya, identificado como la unidad 304, se descarriló (aunque explicó que no se trataba de un descarrilamiento, sino de un percance de vía) a las 13:48 horas; salió de la vía que cubre el trayecto de Cancún a Mérida, justo antes de arribar a la estación Izamal. Ya iba a baja velocidad.
Aún se ignora la causa del accidente, pero ya se formó una comisión para investigarla. El Tren Maya se inauguró en diciembre de 2023 y éste ya es su segundo evento de esa naturaleza; el primero ocurrió en marzo de 2024. Es una lástima, porque éstos accidentes que de inmediato se convierten en hechos noticiosos, manchan el trabajo titánico que hizo y hace posible el funcionamiento normal y ordinario del Tren.
Por azares del destino y por la buena fortuna, hace menos de un mes tuve la oportunidad de abordar el Tren Maya. Viajé en la ruta del siniestro de hace un par de días (Cancún-Mérida). Fue un viaje placentero, seguro, rápido, cómodo y puntual. Tenía curiosidad, pues leía muchos comentarios adversos a la obra; sin embargo, cubrió y superó mis expectativas.
Ciertamente, algunas estaciones tienen muy poca afluencia de gente y parecen desérticas, lo cual es una lástima, pues no se corresponde con el servicio brindado. Recordé que hace más de veinte años el aeropuerto de Cancún se veía igual y hoy es otro: se ve más grande, con mucho turismo, comercio y, desde luego, gente. Hago votos porque ocurra lo mismo con el Tren Maya.
Debo admitir que esperaba más gente en el Tren y que esperaba ver estaciones en cuyos trenes tenían distintas rutas -algo similar a la estación de Roma o de Londres, en donde el pasajero puede abordar hacia distintos destinos: Liverpool o Mánchester, en esta, Florencia o Venecia, en aquella, por citar solo unos ejemplos-, en donde la gente se dispersa para buscar su tren, su transporte. Por supuesto, no ocurrió. Acá sólo hay una fila para abordar un solo tren, un solo destino, una sola ruta. Al menos, en la experiencia que comparto. Sin embargo, me parece que es cuestión de tiempo y esfuerzo, pues es un tren de primer mundo.
Y hablando de trenes, hoy los guanajuatenses estamos contentos y celebramos que, en nuestro estado, gracias a los buenos oficios y gestiones del gobierno estatal con el gobierno federal, se habilitarán rutas adicionales a la originalmente planteadas en el proyecto Ciudad de México-Guadalajara, pasando por Apaseo el Grande, Celaya, Salamanca e Irapuato; ahora el tren correrá hasta León. ¡Enhorabuena! Esperemos. Pronto, seguro estoy, abordaremos un tren en el estado de Guanajuato.
Hago votos porque el transporte ferroviario se multiplique, pues le veo muchas bondades; pero sobre todo, que se le dé el mantenimiento debido y se cuide escrupulosamente su funcionamiento para que no ocurran incidentes como el del martes próximo pasado. Estaremos atentos al dictamen que rinda la comisión respectiva, en aras de la transparencia y la rendición de cuentas.