Análisisjueves, 5 de agosto de 2021
Ingenioso Hidalgo
La idea de justicia del Quijote
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La idea de justicia del Quijote
“El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”, permite interpretaciones desde los más variados puntos de vista de una justicia ideal, de difícil encaje en la realidad social de entonces y de ahora. Don Quijote cuyo oficio no es otro, sino valer a los que poco pueden, vengar a los que reciben tuertos y castigar alevosías cuya profesión es perdonar a los humildes y castigar a los soberbios, es decir, acorrer a los miserables y destruir a los rigurosos con ánimo deliberado de ofrecer su brazo y su persona a las más peligrosas aventuras que la suerte le depara en ayuda de los flacos y menesterosos es el auténtico adalid de los valores de la justicia y de la libertad del individuo, y como tal consciente de la ausencia de dichos valores en la sociedad en la que vive, por ello se plantea una utopía en la que quiere construir un mundo mejor, donde estos valores rijan en la referida sociedad. Para ello, quiere restaurar la Edad de Oro, ya que fue la época en que la humanidad era feliz y regían todos los ideales que persigue. La justicia se estaba en sus propios términos sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. Para conseguir este objetivo Don Quijote se enfrenta a todo aquello que considera injusto y tratar de ejemplarizar con lo que considera justo. Don Quijote como ministro de Dios en la tierra y brazo por quien se ejecuta en ella la justicia percibe la misma como la doble cara de una misma moneda, en sentido ideal, es decir según debería ser concebida, ejemplarizando con su comportamiento y, en sentido real, según es administrada por los seres humanos, enfrentándose, siempre que puede, a lo que considera injusto. Don Quijote refiere cómo debe ser una administración de justicia ejemplar, cuando le traslada a su Escudero Sancho, al asumir aquél el gobierno de la Ínsula Barataria, entre los que relata los siguientes: Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos. La ley del encaje es la forma de resolver las controversias de modo arbitrario, se trata por lo tanto de una práctica contraria a la de garantizar el principio de seguridad jurídica, que debe concebirse como la posibilidad de prever las decisiones de los poderes públicos. Esta posibilidad se daría, siempre y cuando, las normas fueran claras y conocidas por sus destinatarios, lo que permitiría que el ciudadano pudiera tener plena confianza en las leyes. Aquí el Ingenioso Hidalgo proclama la igualdad de todos ante la Ley, sin distinción. Lo que Don Quijote reclama es el respeto a la certeza del derecho, pues la justicia no puede admitir depender del capricho de los que gobiernan, sino sólo de una norma clara y precisa. “La inexorabilidad de la ley no puede ceder a los dictados del corazón”.
“Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo”. El juzgador debe proceder con el equilibrio suficiente para no castigar al inocente y eximir al culpable. En opinión de Don Quijote, si se debiera de escoger entre el rigor de la ley y la condición compasiva del juzgador, nos deberíamos inclinar por la segunda opción. “Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia”. Don Quijote pretende que se pueda manejar la Ley con misericordia, lo que permite adoptar decisiones equitativas, rechazando que dichas decisiones puedan responder a motivos espurios, como la aceptación de dádivas. La desconfianza de Don Quijote hacia la administración de justicia propia de aquella época era evidente y, no nos debe de extrañar, puesto que la organización de la misma estaba configurada por un complejo entramado de órganos, competencias y funciones, caracterizado por desenvolverse en un escenario de corrupción generalizada de los empleados públicos administradores de la misma, donde el reo que no contara, entre sus posibilidades, para instrumentar a su favor todos los recursos legales posibles: Una buena defensa o el dinero suficiente para comprar al juez o para pagar una fianza adecuada, acababa con sus huesos en prisión y es que por esa época se podía acabar en prisión por múltiples razones: deudas, como fue el caso del propio autor del Quijote, pendencias, hurtos, prevaricaciones, asesinatos, raptos, falta a la palabra dada de casamiento, estafas, prostitución, juego ilegal, trampas, fullerías etc. “a los caballeros andantes no les toca ni atañe averiguar si los afligidos, encadenados y opresos que encuentren por los caminos, van de aquella manera o están en aquella angustia por sus culpas o por sus gracias; sólo les toca ayudarles como menesterosos” . Twitter @ArellanoRabiela