La octava edición arrancó con más de 100 participantes y un récord de 139 potrillos futuritys, consolidándose como uno de los eventos más importantes de la charrería
Es el único vestigio de un ambicioso proyecto religioso y social iniciado en los años 90, que incluía una megacruz y un centro espiritual, pero no fue terminado por dificultades técnicas y falta de continuidad