Rompiendo Paradigmas
Diciembre genera un torbellino de sentimientos: alegría, nostalgia, esperanza y gratitud por las fiestas y cierres de año, pero también estrés, soledad y ansiedad debido a las expectativas, gastos y ausencias.
Sin embargo, para otros, las reuniones pueden ser fuente de tensión, críticas o incomodidad.
La “silla vacía” y la nostalgia sucede cuando la ausencia de seres queridos que han fallecido o que viven lejos se siente de manera más aguda durante las festividades, generando melancolía y tristeza intensas. La temporada magnifica estos sentimientos de pérdida.
La intensidad emocional en diciembre se debe a una combinación compleja de factores psicológicos, sociales y culturales que actúan como potentes disparadores de sentimientos, tanto positivos como negativos.
En resumen, diciembre concentra una serie de tradiciones, expectativas y cierres de ciclo que tocan fibras emocionales profundas, haciendo de este mes un momento de gran intensidad emocional.
