Rompiendo Paradigmas
En un mundo enfocado en la productividad constante, el Niksen ofrece una forma sencilla de recargar energías, reconectar con uno mismo y mejorar la salud mental al honrar la necesidad humana de simplemente existir sin un objetivo productivo.
Es totalmente válido y, desde el punto de vista de la neurociencia en 2026, necesario. En una sociedad que premia el estar ocupado las 24 horas, el “no hacer nada” se ha convertido en una forma de resistencia y salud.
Cuando practicas el Niksen o inactividad, tu cerebro activa la Red Neuronal por Defecto (DMN).
A inicios de 2026, el agotamiento laboral sigue siendo una de las mayores crisis de salud pública.
No hacer nada es la herramienta más barata y accesible para reducir la fatiga de decisión (el agotamiento de elegir cosas todo el día), bajar la presión arterial y el ritmo cardíaco y darle un respiro al sistema nervioso ante la sobreestimulación digital.
Existe la creencia de que si no estás produciendo, no vales. Sin embargo, los expertos en psicología del trabajo confirman que el descanso es parte del trabajo. Sin periodos de inactividad total, la calidad de tu creatividad y tu enfoque disminuye drásticamente.
No te culpes por “no hacer nada”, renombra al descanso, no lo llames “tiempo perdido”, llámalo “tiempo de recuperación”; o “mantenimiento del sistema”.
