¿Y la Corrupción, apá?
Estimados lectores de cualquier género y sin condición alguna, en principio saludarlos y agradecer que sigan leyendo esta colaboración dominical, al igual se agradece a la casa editora cuyo esfuerzo es loable en este mundo digital en que la tendencia es dejar la “era impresa”. Es un hecho que los lectores del sistema tradicional de leer o enterarse de las noticias, disminuyen. En fin, nuestro compromiso sigue con unos y otros.
En las últimas semanas, antes y después de la lectura del mal llamado informe presidencial –lo digo porque para muchos fue otra “mañanera” más- van saliendo a la superficie ciertos hechos, que por desgracia parecen estar “normalizados”. Sí, ya saben: La Corrupción, en los pasillos de la élite política. Sin que importe si es un sistema de antaño –que lo es en su propia medida- y de una triste actualidad.
Es verdad que la mayoría de los mexicanos sabemos que en el sistema político mexicano, reina la impunidad tratándose de conductas y hechos delictivos de alta gama, como es por ejemplo, el llamado Huachicol, que tiene, incluso, sus vertientes y en todas es lesivo para el Erario Público, hay uno que rebasó la imaginación más negra: El trasiego de combustibles, ya no digamos lo que, aunque de cierta complejidad como es horadar tuberías de Pemex, se descubren –y no sabremos el fondo- millones de litros ya por tanques en el ferrocarril, o en pipas, o de las plataformas petroleras, por vía marítima, con buques en ambos casos; o por tierra incluyendo vías trasfronterizas de aquí para allá (USA) o viceversa. Y todo lo que esas mentes criminales ideen para sus fines. Casi todos nos preguntamos: ¿No qué se había acabado el Huachicol? Se presumió hasta el cansancio que se combatía ese crimen, sin embargo, parece que se iba perfeccionando y escalando a las altas esferas políticas, empresariales y, claro, del llamado “crimen organizado”.
Empiezan a caer los segundos o terceros implicados. ¿Veremos a los gallones ser enjuiciados? El colmo de la situación es ser ventilados y presionados desde el gobierno de los EUA, que como bien sabemos no se chupan el dedo, amén de tener una inteligencia criminal a la altura de la modernidad y los avances científicos. Sin duda alguna la presidente de México, tiene que dar muchas explicaciones, pero sobre todo –al cabo estamos en momentos álgidos del presidencialismo- instruir se llegue hasta las últimas o primeras consecuencias para combatir ese crimen, que por ahora parece ya, con implicaciones de altos funcionarios y políticos. Y, por cierto, sería una forma de que gane credibilidad en su ejercicio, amén del beneficio real para México.
Otro de los efectos de los que se dice poco hasta ahora, son los altos estragos y fraudes al Erario, sí, por eso algunos medios bautizaron el asunto como “Huachicol Fiscal”. Las pérdidas tributarias son igual de gran calado, en tanto se desvía la acción fiscal a los contribuyentes cautivos aumentado, no los impuestos, pero sí las tasas a los que ya existen (Mal truco en el nuevo presupuesto de ingresos). Eso no debe seguir.
LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Ya hemos insistido en que se requiere de una estrategia fiscal inteligente, no sólo de aumento de las tasas impositivas que en la vida real pueden, incluso, disminuir el consumo y al final, el gobierno federal no obtendrá lo que tienen como objetivo: Más dinero a costillas de la gente trabajadora. Mientras los reyes del Huachicol, tan campantes e impunes que se ríen hasta las lágrimas, desfondan la economía a su criminal beneficio. La Fiscalía Federal debe ir tras la recuperación, la reparación del daño de esos impuestos que evadieron los “huachicoleros”, es decir, no sólo la sanción penal, sino también la recuperación patrimonial de los mexicanos y no desdeñar al Perú, que nos ha puesto el ejemplo de su combate real a la corrupción de sus altos –o chaparros- politicastros. Desde luego que el tema de hoy abarca más, pero por lo pronto tenemos que el Huachicol no desapareció, se perfeccionó. ¿Tenemos que festejar este mes? ¿Las fiestas “patrias” nos hacen olvidar tanto latrocinio? La gran ironía es que desde nuestra “cárcel cívica”, celebramos la Libertad. Es lo que hay. Cuídense.