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Análisismartes, 3 de marzo de 2026

Como mafiosos

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El caso del huachicol fiscal es el mayor escándalo de corrupción, con el mayor daño al erario en la historia de México y ha ocurrido, muy recientemente, en estos gobiernos de Morena. Las estimaciones sitúan el daño anual en alrededor de 177 mil millones de pesos.

Entre los señalados figuran servidores públicos y, en especial, militares, incluidos familiares –dos sobrinos– del Secretario de Marina del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el almirante José Rafael Ojeda Durán.

De lo anterior, destaco algunas observaciones y cuestionamientos legítimos:

1. La veracidad del audio no ha sido refutada por la Secretaría de Marina

.2. ¿Por qué dice que le ‘vale madre quién caiga’ si el principal afectado es él en tanto que integrantes de su propia familia ya han sido detenidos?

3. ¿Por qué un secretario de Estado le tiene que aclarar a un subordinado que él no está metido en eso?

4. ¿Por qué existe ese audio? Es decir, es inverosímil que el exsecretario lo haya grabado y, estando por lo tanto en su poder, que él mismo lo haya filtrado.

5. ¿Hubo efectivamente rotación del personal involucrado? Es decir, ¿se intentó dar carpetazo al asunto?

Estoy leyendo a un historiador francés, Jacques Bainville, que dice que –al mirar la historia de su país y observar el presente– los franceses deberían considerarse a sí mismos felices ante el hecho de vivir en la paz y el orden, y no invadidos ni saqueados, y al evitar las guerras de destrucción y las guerras civiles.

En Inglaterra, el príncipe Andrew de 66 años, sumergido reiteradamente en controversias por el caso Epstein, ha sido detenido en días recientes y sometido a un proceso penal por compartir ineptamente información gubernamental confidencial. Si nuestros políticos no fueran mexicanos, sino ingleses, ¿qué destino les depararía?

Ante casos como el del príncipe Andrew, ¿qué te imaginas que dirían nuestros políticos d eMorena, del PRI, del PAN, del Partido Verde, etc.? No sé tú, pero yo me imagino que dirían lo siguiente –y con cinismo–: ‘pues qué bueno que no soy inglés’.

Bendito país nuestro. Bendito México, para ellos.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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