Los sinaloenses y los michoacanos tienen a sus muertos como Cuén y Manzo en la anormalidad de la violencia política criminal, y si Cuén fue presidente municipal y aspiraba a gobernador, Manzo era presidente municipal y aspiraba a gobernador, lo que en la cultura política, de todo y de todos, se desconfía; los ciudadanos eligen, más por conveniencia que por convicción, a los gobernantes (de y para) los gobernados, no tardándose la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad desde Fox a Sheinbaum en 25 años del siglo xxi, que, en la retrospectiva del pasado, es la perspectiva del presente con los vivos, los sobrevivientes, los muertos, los covicidios, los feminicidios y los desaparecidos en el país de las sombras espectrales, siéndose y haciéndose la guerra de Calderón en Michoacán con los abrazos y los balazos de Obrador en Sinaloa: deRocha con Cuén y Bedolla con Manzo, pasan del pasado al presente en la acumulación y en el despojo del prianismo-morenismo por la vía de la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad para que la aceptación de la a- normalidad en el pueblo que es la gente, los demás, los otros y nosotros que nos polarizamos y confrontamos en la conveniencia y en la convicción nacional de que la grandeza es la bajeza del patriarcado exestado-Obrador y la nobleza del matriarcado del Estado-Yo Claudia que no es en Ucrania, en la Franja de Gaza-Palestina, ni en Sudán, con la inevitable vecindad distante y-o cercana de Trump y su democrazy con la necrodemocracia de Sheinbaum, derRocha y Bedolla, generadores de corrupción e impunidad, de violencia y criminalidad, son los machuchones inocentes porque Cuén y Manzo eran los cabrones culpables de la cultura política de la ética cínica y la hipocresía moral, porque derRocha es prochapo y Cuén promayo, Bedolla proviagras y Manzo prosombrero, el Estado-Yo Claudia es proprianista-morenista y proizquierda por la proderecha, iliberal, autoritaria y conservadora con su fascia de cera, porque, en el país de las sombras espectrales, se vive, se muere, y, se desaparece por la verdad, la ley, la seguridad, y, la justicia con el delantal de cuero ensangrentado de los carniceros del narcosicariato en los rastros íntimos y en los mataderos públicos como en un fluctus de las nubes en el cielo y en las olas del mar que se arremolinan para concentrarse en una tormenta de mierda, lodo, y sangre, la fluctuación de las acciones y los hechos por derRocha y Bedolla en el exestado-Obrador y en el Estado-Yo Claudia, la SCJN y la FGR, son los ejecutores del poder ejecutivo con la complicidad del poder legislativo, lo que, en el policía y en el militar, la violencia política criminal tienen clautivada a la verdad, la ley, la seguridad, y, la justicia son la simulación del contexto y el simulacro de la narrativa en los medios y en las redes sociales en el país de las sombras espectrales, siendo Calderón en Michoacán y haciendo Obrador en Sinaloa, el trauma psicopolítico y patológico al que se regresa, se viene y se va en los muertos, los feminicidios, y, los desaparecidos, descansando entre los huesos cardios, los corazones y las memorias bajo el primer piso y sobre el segundo piso en la construcción de la paz sepulcral con la no-grandeza obradorciana y la no-nobleza claudiana, porque el derRocha y el Bedolla, no matan, porque mandan matar a cargo y con el encargo del narcosicariato, a los michoacanos y a los sinaloenses con la prosperidad compartida del bienestar social, ejecutando con el ejecutivo el Estado de Derecho y los Derechos Humanos.