El vicefiscal, ¿incómodo?
Lo ocurrido esta semana en la Vicefiscalía Regional Zona Sur dejó claro que, cuando se trata de desapariciones, la exigencia de respuestas sigue incomodando a la autoridad.
El vicefiscal Isaac Aguayo Roacho argumentó que no podía revelar información por tratarse de un caso en curso. Esa explicación es válida, pero insuficiente cuando se convierte en la única respuesta.
La molestia creció cuando, ante la insistencia de la prensa, el funcionario adoptó una postura confrontativa y pidió a los comunicadores retirarse, incluso retándolos a solicitar su destitución.
No hubo gritos ni agresiones, pero sí un mensaje preocupante: cuestionar parece ser visto como una invasión, no como parte de la rendición de cuentas que implica un cargo público.
Rafael Covantes fue finalmente atendido, pero la respuesta, según él mismo comentó, fue la de siempre: sin avances, sin pistas, sin certezas, y eso es lo más grave.
Cuando preguntar molesta más que desaparecer personas, algo no está funcionando.















