Elota, el espectáculo
En Elota la política dejó de medirse por resultados y comenzó a contarse en reacciones y en ese terreno, el alcalde Richard Millán Vázquez parece moverse con absoluta comodidad.
La viralidad no llegó por un programa estructurado ni por una política pública innovadora, sino por lo pequeño del apoyo, lo escenificado del momento y la insistencia en documentarlo como si se tratara de un logro de gran calado.
El mensaje que muchos recibieron no fue el de un alcalde cercano, sino el de un funcionario que confunde la gestión pública con contenido para redes.
Ser polémico puede dar visibilidad, pero no sustituye la responsabilidad de gobernar.
















