En la segunda hace una llamado a la anarquía pese a que el contenido poco tenga que ver con ella, salvo el caos social que se gesta y desemboca en las revueltas de la tercera novela.
La riqueza de la segunda novela abarca también al contenido; de la vanidad por el uniforme se pasa a las dificultades de la vida cotidiana de los trabajadores, mucho más dinámica.
El subdirector de El Sol de Sinaloa dice que se trata de una recopilación de 16 crónicas que reconstruyen la memoria del oficio periodístico en la entidad, especialmente en sus momentos más complejos de violencia
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Hermann Broch escribió una trilogía denominada “los sonámbulos”, situada en tres momentos históricos diferentes, particularmente de Alemania; las ambientaciones nacionalistas juegan un papel central en las novelas.
Entre una y otra varían los escenarios y personajes; la primera novela enaltece el culto militar, Von Pasenow es el héroe. El uniforme simboliza el romanticismo de una época donde el servicio militar le proporciona un status a la aristocracia.
Esch es un obrero que cambia de domicilio para incorporarse a la industria, experimenta las reuniones de los trabajadores con los líderes sindicales para negociar mejores condiciones laborales. Esch no simpatiza con la causa de los socialistas, aunque se relaciona con ellos. Es un caso raro donde uno obrero no vela por los intereses de su clase social.
El sueño de Esch es dejar todo para aventurarse al sueño americano, evoca constantemente esa intención, hace planes que le proporcionen los recursos para concretar su anhelo, sin materializarse jamás.
La última novela se titula el realismo, en alusión a la vida de Alemania en la segunda década del Siglo XX; en Huguenau se centra la atención narrativa, es la época la que le da forma a los héroes, de convulsiones sociales con el aliento de guerra.
Las novelas que componen la trilogía contienen distintos ritmos literarios, las escenas se desarrollan en diversos escenarios, y el lenguaje también varía. No hay un orden preciso en sus lecturas, puede leerse desde cualquiera de sus títulos, pero, entenderlas requiere de las tres.
“Pasenow o el romanticismo” es un bosquejo de la inclinación de la aristocracia por los títulos militares, las escenas avanzan lentamente y Pasenow pierde protagonismo con Bertrand, quien, no solamente abandona el culto militar para vestirse de civil, también le traiciona con su futura esposa con la complicidad de Pasenow.
El romanticismo del uniforme pone en segundo orden el resto de las actividades y personajes, tal vez porque no portan uniformes, son las putas de Bohemia o la gentuza de Polonia. Los países que rodean Alemania juegan el papel de servidumbre; las capas bajas están compuestas de emigrantes pobres. Berlín es el centro de toda actividad tanto militar como empresarial.
Las mujeres son disputas hereditarias o putas; Ruzena era asediaban tanto por el padre como el hijo Joachim Von Pasenow, y el amigo del hijo, Bertrand. A Elisabeth, quien primero fue pretendida por el hermano menor de Joachim Pasenow, a su muerte, los padres planificaron el matrimonio con Joachim, antes de que éste se casara con ella, su amigo Bertrand tuvo sus querencias.
Elisabeth percibía la indiferencia de Joachim, situación aprovechada por Bertrand, quien fue empujado por el propio Joachim. Entre Elisabeth y Bertrand hubo más que intercambio de palabras, promesas y caricias, vivencias sólo sepultadas por el tiempo y los acontecimientos.
“Esch o la anarquía” artísticamente es la más rica; el ritmo es rápido dado a la variedad de escenarios y personajes, a diferencia de “Pasemow o el romanticismo”, los héroes son de la clase trabajadora; sus dolores, estilos de vida y aspiraciones.
La tercera novela es todavía mucho más intensa, variada y rica que las predecesoras. “Huguenau o el realismo” es una obra extraordinaria, posee un enciclopedismo a lo Rabelais; una variedad de textos que van desde la poesía al artículo periodístico, los diálogos teatrales, tratados filosóficos, aforismos, cartas, canciones y las historias que coinciden en las convivencias domésticas y al finalizar se separan para seguir cada quien su propio camino.
Huguenau pretende ser la novela total, tocar todos los rincones de la vida. Huguenau es un desertor, o como lo define Joachim Von Pasenow, un traidor a la patria. Abandona el uniforme que años atrás representaban el orgullo de una época, para inclinarse al nuevo símbolo; el mundo empresarial.
El contexto de la tercera novela es la guerra con sus consecuencias; hambre, enfermedades, muertes, y desde luego, las inconformidades de las clases subalternas con los gobernantes; la revolución, la vorágine que arrasa todo.
Este sistema es el religioso, al descomponerse la unidad de los valores por él contenido se produce la degradación de los valores del mundo que nos rodea, pero, ¿por qué otro sistema de valores será sustituido? En sus deliberaciones Broch concluye: Cuando la desintegración de los valores alcance la última desmembración en unidades, ¿han de convertirse entonces en lucha del individuo contra el individuo, en lucha de todos contra todo?
Eso es la guerra; la degradación de un sistema de valores para instalar otro sistema: Huguenau, hombre carente de valores, pertenecía de todos modos al sistema comercial. El hecho de haber matado a Esch no entraba desde luego en el círculo de sus obligaciones como comerciante, pero tampoco contradecía de ningún modo los usos y costumbres del comercio.
El aliento de guerra se impone sobre lo racional; se enaltece el uniforme militar, las campañas de guerra y la destrucción: lo irracional se cubre con el nacionalismo, la religión y el Estado, la sociedad deambula como sonámbula en la vida que no pudo, pero puede ser.