¿Maniobras de guerra?
Invadir el espacio aéreo y la zona marítima nacional por parte de aeronaves y buques navales extranjeros es un acto de guerra, si la nación no ha dado su permiso.
Eso ha pasado en los últimos dos días en el Pacífico norte mexicano, lo que ha desatado una infinidad de teorías conspirativas auspiciadas de todos lados.
Hay quienes piensan que es un cheque en blanco dado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a cambio de que no se apliquen aranceles del 25 por ciento a los productos que se exporten a Estados Unidos desde México.
Quesque son maniobras para que los cárteles de la droga, principalmente los sinaloenses, “pasen aceite” tras ser catalogados como grupos terroristas.
Frente a una marina de guerra, la más potente del mundo, las Fuerzas Armadas mexicanas nada pueden hacer.
Nuestras patrullas oceánicas son en esencia buques en los que se traslada ayuda humanitaria cuando el clima se pone bravo en las costas nacionales.
Lo mismo pasa con la Fuerza Aérea Mexicana, que apenas tiene unos 5 ó 6 aviones supersónicos F-5 Tiger Grumman, que datan de la guerra de Vietnam, contra el gran arsenal aéreo de aeronaves de quinta generación como los F-35.
En ese escenario no hay nada que hacer, y solo queda la diplomacia para apaciguar el hambre del imperio estadounidense.
Tanto la Defensa como la Marina han salido a decir que la aeronave del lunes como el portaaviones de este martes surcaron el espacio aéreo y aguas internacionales, por más próximos que hayan estado del territorio mexicano.
Por lo menos es la primera vez que se conocen de manera pública hechos de esta naturaleza, y los medios de comunicación se han dado un festín informando de la situación.
Postdata…
Sea una cosa u otra, en Mazatlán han atracado a las afueras del canal de navegación en años anteriores portaaviones y acorazados como el Carl Vinson o el histórico USS Missouri, donde Japón firmó su capitulación en la Segunda Guerra Mundial.















