Charlie Kirk: cuando se pierde la palabra
Estoy consciente que un suceso de hace tres semanas no sólo es viejo, sino que se torna poco interesante. Máxime ante la vorágine de eventos –lo mismo nacionales que internacionales– y el incesante flujo de noticias que le sigue.
En síntesis: si perdemos la palabra, es cuestión de tiempo para que perdamos todo. México no está exento de esto, y bien haremos en tomarlo en serio. También de esto depende preservar la integridad, estabilidad y permanencia de nuestro país.
















