El Comando Sur de EU indicó que una persona sobrevivió al ataque a la primera embarcación, por lo que notificaron a la Guardia Costera para que implementara el sistema de rescate
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En el Estado de México las cosas se ponen cada vez más complicadas, pues mientras la gobernadora Delfina Gómez enfoca sus energías en fomentar los refugios de animales, y en adoptar ella misma cada vez a más perros o gatos, el poder político en su administración comienza a pulverizarse. De acuerdo con diversas fuentes bien enteradas, en tierras mexiquenses existe una pugna entre tres funcionarios que pretenden imponer su ley en el estado y, sobre todo, que buscan controlar los multimillonarios procesos de compras. Los tres representan a corrientes diferentes del morenismo a nivel nacional y, por supuesto, tienen objetivos diferenciados.
El primero de estos personajes mencionados es el que, de entrada, arribó al gobierno estatal como el “hombre fuerte” del gabinete; se trata del secretario general de Gobierno Horacio Duarte, quien no acaba de tomar las riendas políticas en el estado, a pesar de que se daba por un hecho que él sería “el poder detrás del trono”, como lo había sido en todos los cargos en los que ha acompañado a la maestra Delfina.
Delfina Gómez gobernadora del Estado de México / Foto: Cortesía
Si bien no se escuchan historias sobre irregularidades en su gestión, el pecado de Duarte ha sido no meter en cintura a sus compañeros de gabinete; en especial al secretario de Finanzas del Edomex, Óscar Flores Jiménez, y al titular de la Secretaría de Seguridad local, Cristobal Castañeda Camarillo. Estos últimos sí tienen varios señalamientos por situaciones extrañas en la asignación de contratos.
De Flores Jiménez ya hay una larga lista de denuncias por presuntas extorsiones a proveedores en el estado, más específicamente, por presuntamente pedir dinero a los proveedores a cambio de millonarias adjudicaciones. La versión más recurrente es que esos recursos se están recaudando para un proyecto electoral, que consiste en impulsar al personaje como candidato del Movimiento Regeneración Nacional al gobierno de su natal Tlaxcala. De este tema ya tiene conocimiento la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y dicen que no le agrada para nada. Además, sus cercanos saben y comentan que nadie lo conoce, y una campaña le costará millones de dólares que no quieren saber de dónde podría sacar.
En el caso de Castañeda Camarillo, un militar traído al centro del país directamente desde Sinaloa, hay sospechas todavía más fundadas, pues recientemente ha buscado entregar onerosos contratos de su dependencia a empresas visiblemente fantasma, ademas de que evita en su operación coordinarse con los mandos federales de García Harfuch. En Palacio Nacional ya tomaron también nota de todas estas situaciones y, como consecuencia, ordenaron implementar el llamado “mando único” en el estado.
La fuerza política, social y electoral del Edomex obliga a la administración federal a meter las manos en ese territorio, ya lo hizo al principio del sexenio con la Operación Enjambre, y mantendrá la marca personal sobre la entidad en los siguientes dos años. El objetivo es controlar el estado para la elección del 2027, en la que la presidenta de la República deberá “llevar mano”.