Las lecciones de la marcha Z
En la vida pública lo más importante siempre es amputar el ruido, entender los hechos y ver la realidad. Es la lucha entre la confusión y la claridad.
Esto es especialmente pertinente con respecto a la marcha de la Generación Z que se realizó el pasado 15 de noviembre, la cual, a través de la potencialización en redes, se hizo un hecho virtual que no se materializó en la realidad.
Otros hechos que son innegables: que hubo más jóvenes en el peor cartel de la historia del Corona Capital que en la plancha del Zócalo; y que la marcha estuvo llena de políticos rancios, buscando el oxígeno de la atención frente a la asfixia de su intrascendencia.
Esto debe llevar a una reflexión de fondo: ¿cómo darle mayor potencia y credibilidad al gobierno de la Cuarta Transformación y qué lecciones nos llevarán a esto?
La primera es que el gobierno debe ser sensible a las causas justas, pero no ceder a las agendas ocultas.
Lo segundo es que debemos repensar nuestra capacidad para debatir. Nuestra argumentación debe centrarse en cuál es la utilidad a la República de nuestras acciones.
Académico y diputado por Morena
@luishumbertofdz















