De la pluma de Miguel Reyes Razo / Mi paso por 24 Horas (VIII)
Experto en relaciones públicas y publicidad, leal seguidor de agencias creadoras de “imagen” bien asentadas en Nueva York, el hábil Manuel Alonso y el inteligente Fausto Zapata concibieron:
—Un programa al servicio del presidente Luis Echeverría. Memo Ochoa y Lolita Ayala. ¡Ya!
Hora soñada
—Oye, ¿sabes cuánto gana Memo Ochoa en la tele? Cinco mil diarios. ¡Qué esperanzas que Excélsior le pagara eso! El billete grande está en la tele.
—Te llueve. Aparte, lo que le pagan por el dominical.
—Que se va a hacer una casa en el Club de Golf Hacienda.
—Memo Ochoa juega golf con Manuel Alonso. Don Manuel le tiene admiración y afecto.
—Alonso “se olió” el éxito de reunir a Memo y a Lolita Ayala…
—Hasta portada de Tele-Guía…
Consejo del licenciado Jacobo Zabludovsky:
—Si quieres durar aquí, Reyes Razo, nunca hables mal del líder ferrocarrilero Luis Gómez Zeta. Es hermano de Amalita…
Un día:
—El señor Azcárraga Milmo siempre me confunde. Platica conmigo y me llama “Lolita”. Me trata con gentileza, muy educado. Parece no verme. Te digo, Miguel, que me da trato de Lolita.
—Lolita y yo —te consta— somos muy buenas amigas. Nos frecuentamos fuera del trabajo. Nos llevamos a todo dar. Si nos toca trabajar juntas, lo hacemos con gusto.
Lolita llega a Los Pinos.
—Queremos, Lolita, que en La Paz tú lo entrevistes. Que propicies una charla cordial, amable. Que se vea al señor presidente relajado, tranquilo. Que va muy confiado. A gusto. ¿Lo harás, Lolita?
—Pues desde luego que sí, Manuel. Con mucho gusto, Fausto. ¿Tienen ustedes un cuestionario? ¿Le pregunto lo que se me ocurra? —quiere saber Lolita.
—Tú sabes muy bien qué hacer, Lolita. Tú lo harás muy bien —elogian Alonso y Zapata.
Empleado de Notimex, Jesús García —“vengo recomendado por el licenciado Mario Moya Palencia y cuido su imagen”— me instruye:
—Sí.
Hasta que Lolita Ayala le pide a Echeverría, ya casi en la escalinata del avión:
—¿Quiere mandar un saludo a su pueblo, señor presidente?
—¿Un saludo? —me repito, me pregunto—. ¿Así? ¿Un saludo? Razono: Echeverría no es el Ratón Macías. Es el Presidente de México. Debe decir algo fuerte.
E intervengo:
—¿Cómo explica usted que ayer súbitamente se presentó en Los Pinos, en su oficina, el señor David Rockefeller, del Chase Manhattan Bank? ¿Tiene relación con su viaje? ¿Se opuso?
C. O. N. T. I. N. U. A. R. Á.
