Retos del INE: IA y desinformación
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónAunque la incertidumbre normativa parece menguarse para el Instituto Nacional Electoral (INE), aún existen temas que representan retos para el Instituto, como es el caso del diferimiento de la elección judicial. Las y los consejeros han propuesto evitar la concurrencia judicial con los procesos electorales ordinarios, ya que esto significará una complejidad logística, humana y financiera.
Aunado a ello, el INE enfrenta coyunturas como: el relevo de tres consejerías, lo cual es muy importante para garantizar la continuidad institucional y la paridad en el Consejo General. Donde las nuevas consejerías tendrán que sortear una curva de aprendizaje en medio de un complejo proceso electoral, el más grande de la historia, con una concurrencia inédita: el legislativo federal más el judicial federal, más las elecciones locales, que implicará la necesidad de casillas separadas, más personal, tecnología, educación cívica, coordinación interinstitucional y presupuesto suficiente.
También, enfrenta desafíos transversales como, el mantenimiento de la confianza ciudadana en la era de la desinformación digital, ante una disrupción tecnológica lidereada por la inteligencia artificial (IA), donde se maximiza la infodemia, y se viralizan las fake news y los deepfake.
Lo que puede ser una herramienta de optimización y progreso, también puede mutar en un ecosistema complejo donde la integridad informativa puede ser vulnerada, ya que no es solo la creación de eventos, noticias y realidades que nunca ocurrieron, sino la negación de la realidad alegando simplemente que se trata de un deepfake o una noticia falsa.
Las campañas de desinformación, debido a su potencial maximizado por la IA para corromper el debate público, pueden erosionar la confianza en las instituciones, manipular a la opinión pública y condicionar las decisiones políticas, lo que representan una amenaza para las sociedades democráticas.
En los procesos electorales que comienzan este año veremos el uso exponencial de la inteligencia artificial, tanto para maximizar campañas, como para deslegitimar otras, esto es, su uso para campañas negras, campañas de odio y violencia digital. Ejemplos recientes han mostrado cómo imágenes, videos y audios apócrifos de candidatos y candidatas pueden afectar su imagen, la intención de voto y la credibilidad institucional.
Aunque el INE se encuentra en un escenario complejo, su capacidad institucional garantiza certidumbre jurídica y operativa, como lo ha demostrado a lo largo de los años, al convertirse en la autoridad rectora del Sistema Nacional de Elecciones en coordinación con los OPL en las 32 entidades federativas, pese a un contexto político de alta polarización y debate sobre su futuro institucional.
Además, el INE se ha puesto a la vanguardia en la regulación del uso de la inteligencia artificial, al haber aprobar los Lineamientos y principios para el desarrollo estratégico y uso regulado de la Inteligencia Artificial en el Instituto Nacional Electoral.
Es por ello, que el Instituto Nacional Electoral está llamado a continuar reforzando su profesionalismo, su resiliencia, su adaptabilidad, su innovación y su capacidad técnica en los procesos que serán de los más demandantes y que pondrán a prueba su invaluable fortaleza institucional.