Sin gafete / El valor de la Cuevas
Gabriela Cuevas se ha comportado como cualquier hombre, con legítima ambición y capacidad de encontrar su propio camino. Abriendo una puerta a su futuro cuando le cerraron otra, cuando ignoraron su devenir.
Es decir, hizo lo que le habrían aconsejado hacer a un hombre.
¿Pudo hacerlo Gabriela?
¿Debió hacerlo? Por qué no…
A su favor, su propia fuerza. Lo que Andrés Manuel debió medir muy bien. Su experiencia. Y su espacio internacional. Una suma de “positivos” que no interesaron a un mundo machista, y al señor Anaya, sobre todo.
No se trata de siglas partidarias sino de algo más profundo. De un desprecio a la mujer que, también, se hace notorio en política, pese a los espacios que ellas han conquistado a fuerza, con una tenacidad y una inteligencia doblemente requerida.
Total, que se aguante… deben haber dicho. Y la Cuevas vio a su alrededor y encontró espacio. Punto.
¿Qué sigue? López Obrador, gane o no gane que todo indica que va a ganar, le garantizó una diputación plurinominal para que continué con la presidencia de la Unión Interparlamentaria.
Si los señores legisladores, si el mismo Luis Videgaray como se dice, la apoyaron para alcanzar esta posición internacional tuvieron que ser congruentes y darle continuidad con, justo, exacto lo que hoy le ofreció López Obrador.
Bravo por Gabriela.
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