Celulares, la nueva arma del terrorismo
Fáciles de comprar, cambiar o recargar en cualquier país o situación, pero también son fáciles de detectar y permiten reconstituir redes y células durmientes
Michel Moutot / AFP
Del envío de mensajes de texto para activar bombas a las terminales ultrapotentes que caben en la palma de la mano, los teléfonos inteligentes han sido utilizados por terroristas de todo el mundo, que los volvieron más eficaces pero, también, más vulnerables.
Justo antes de penetrar en la sala de conciertos y de cometer la matanza (90 muertos), enviaron un mensaje a Bélgica ("ya hemos salido, empezamos") desde un celular que fue encontrado en una papelera próxima.
LA OTRA CARA
"Lo que no hay que olvidar nunca es que desde hace tiempo ya no son teléfonos, son computadoras", indicó Laurent Heslault, director en estrategias de seguridad del grupo de seguridad informática Symantec.
"Son fáciles de encontrar, de cambiar, de recargar en cualquier país o situación. A los grupos terroristas, les han aportado una movilidad muy práctica", agregó.
Pero hay otra cara de la moneda: el celular inteligente es, además de una herramienta multitarea, un temible chivato.
"La guerra de Francia en Malí en 2013 empezó con una intensa serie de bombardeos", recordó el veterano en la lucha antiterrorista. "Todos los teléfonos, GSM o satélites, que fueron detectados por los servicios secretos fueron golpeados".
En una investigación antiterrorista, como en cualquier otra, los teléfonos inteligentes "hablan" a menudo más que los humanos y permiten a los investigadores reconstituir redes y detectar las células durmientes.
"El teléfono inteligente te expone", zanjó el veterano. "Así, los jefes yihadistas han aprendido a no acercarse a ellos. Desde hace varios años, se está volviendo a los mensajeros humanos".




























