Estrenarán serie animada de Cantinflas
El comediante murió el 20 de abril de 1993, tras casi 60 años de carrera artística; su heredera, Tita Marbez, adelanta los planes para seguir difundiendo su legado
Froylan Escobar Lara l El Sol de México
Hace treinta años, la sonrisa de uno de los más grandes cómicos del país se desvaneció. Mario Moreno “Cantinflas” falleció a los 81 años a consecuencia del cáncer de pulmón que se le detectó dos meses antes.
Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes nació un 12 de agosto de 1911, en la Ciudad de México, producto de la relación entre María de la Soledad Reyes Guízar y Pedro Moreno Esquivel; fue el sexto de 14 hijos.
Zapatero, taxista, boxeador y torero fueron algunos de los oficios a los que se dedicó en un inicio, sin saber que su destino yacía en el medio del espectáculo.
Su niñez la vivió en la colonia Guerrero, cerca del barrio de Tepito. Su pasión la encontró en la comedia, luego de integrarse a las carpas con las que se presentaba en distintas colonias de la capital; ahí aprendió canto, danza, acrobacia y clown.
En el ámbito personal, el 27 de octubre de 1934 contrajo matrimonio con la actriz rusa Valentina Ivanova, con quien estuvo unido hasta 1966, el día en que ella falleció a consecuencia de cáncer de huesos.
La pareja adoptó a su único hijo Mario Arturo Moreno Ivanova. Mientras Ivanova era heredero, éste tuvo problemas legales con su primo Eduardo Moreno Laparade por los derechos de 39 películas de Cantinflas.
Ivanova tuvo cuatro hijos quienes, a su vez, son nietos de Cantinflas: Mario y Valentina Moreno del Moral y Marisa y Gabriel Moreno Bernat.
El legado de Cantinflas para todas las generaciones
El heredero contrajo matrimonio con Tita Marbez, quien actualmente es la heredera universal de los derechos de Cantinflas.
Largo camino en el cine
Fueron más de 55 proyectos cinematográficos en los que colaboró. En una entrevista en 1948, el propio comediante aseguró que su personaje representaba al mexicano humilde que buscaba en todo momento superarse y lograr algo en la vida.
Acreedor de dos Premios Ariel uno en 1952 por su trabajo y buena influencia en el cine mexicano y el segundo, de oro en 1987, por su trayectoria. En 1980 recibió una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood.
Formada con aquel humeante café zapatista de la Fes Aragón-UNAM. Edito, escribo y monitoreo. Uno de mis mantras favoritos está inspirado en una frase de Dewey (Malcolm el de en medio): No importa lo que pase… rockanrolea.



























