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Gossipsábado, 27 de mayo de 2023

De Perfil | Mauricio Herrera, el arquitecto de la risa

Con más de seis décadas de carrera artística, Mauricio Herrera, el comediante más fino de México, planea estrenar otro monólogo titulado Una vida llena de años. En su trayectoria, ha sido músico, comediante, actor de carácter, pero antes de llegar a eso, se graduó y ejerció la arquitectura

Froylan Escobar Lara  / El Sol de México

Tiene 89 años recién cumplidos, y ha dedicado más de 60 a la actuación. Aunque se considera jarocho, su lugar de nacimiento fue en la Ciudad de México, en la calle de Liverpool, esquina con Chapultepec.

Es el segundo de tres hermanos. Creció en diferentes partes de Veracruz debido a que su papá, de nombre también Mauricio Herrera, se desempeñaba como ingeniero civil.

Fue gracias a su padre que aprendió de disciplina, de liderazgo, responsabilidad, pero sobre todo, de siempre buscar su felicidad.

“Me levantaba a las cinco de la mañana, me bañaba con agua fría, me preparaba el desayuno y me iba a la escuela. Sin duda, empecé otra vida viviendo con él. Se lo agradezco infinito porque me volvió muy disciplinado”, agregó.

Mauricio Herrera siempre supo que quería pertenecer al mundo artístico. A los 10 años lo comprobó. El destino le ofreció la oportunidad de conducir el evento del Día de las Madres en la escuela, donde aprovecho para demostrar sus habilidades vocales.

ENTRE PLANOS Y ESCENAS

Estuvo muchos años en la Universidad ya que alternaba su educación con su pasión. Mientras cursaba su licenciatura, a los 23 años de edad, el veracruzano debutó en la obra de teatro La hermosa gente, de William Saroyan, dirigida por Juan José Gurrola.

Para 1962, llegó la oportunidad de protagonizar la cinta En la mitad del mundo, gracias a la recomendación de Julissa, con quien mantuvo una relación de un año aproximadamente.

Ese mismo año había integrado un cuarteto musical; acompañó en los coros a Angélica María, César Costa y Enrique Guzmán.

En 1963, no sólo el can-can llegó a su vida, sino también uno de sus más grandes amores.

“En la calle de Londres era muy popular de intelectuales, yo estaba en la puerta donde entraba el talento que protagonizaba Can-can, iba pasando y en las puertas había un señor que se apellidaba Vilchis, era pianista.

Y la primera bailarina de dicho proyecto era Julieta Bracho, con quien contrajo matrimonio en 1967. Fruto de su amor nacieron sus dos hijos: Alejandro y Claudio, en 1970 y 1973, respectivamente.

Luego de tres décadas juntos, ambos decidieron separarse para continuar creciendo de manera personal y profesional.

SEDUCTOR CON CIERTO MIEDO

En su carrera destacan los proyectos Los Cacos (1972), En busca de un muro (1974) y ¡Que vivan los muertos! (1998). En televisión participó en El privilegio de amar (1998), La escuelita VIP (2004), Las tontas no van al cielo (2008) e Hijos de su madre (2018).

Pero, cansado de buscar trabajo, él mismo apostó por desarrollar sus propias propuestas, sobre todo en teatro, que es una de sus más grandes pasiones.

Su segunda boda fue con Luhana, una mujer cuatro décadas menor. Ella tuvo una hija, con el mismo nombre y a quien Mauricio adoptó. Ambos están juntos desde 1994, pero fue en 2007 cuando contrajeron matrimonio.

GRANDE, NO VIEJO

El secreto de su longevidad, así como algunos tips de cuidado de la salud son plasmados en su libro Sé grande, no viejo, disponible en librerías.

Una de sus pensamientos es que hay que jubilarse del trabajo, mas no de la vida. Pero parece que de ninguno de los rubros pretende hacerlo.

Entre sus proyectos a futuro están el presentar un monólogo escrito y dirigido por él, bajo el título de Una vida llena de años.

“Se me ocurrió hacer un monólogo referente a las cosas más importantes que me han sucedido en la vida, accidentes, éxitos, todo lo que he vivido condensarlo en hora y media y contarlo con humorismo”, sostuvo.

Hace unos meses, el comediante más fino de México se enfrentó al Covid-19, que lo mantuvo en un hospital por meses y luego en casa en recuperación.

Uno de los estragos de esta enfermedad fue la baja de defensas y, recientemente, le detectaron el síndrome de Stevens-Johnson

“Esto me dio porque tenía bajo mi sistema inmune, es una enfermedad muy rara, primero me llené de ámpulas las manos, los pies igual. Ya tengo dos meses así, ahorita ya estoy mejor.

“Yo digo que es por el Covid, me dieron unos dolores espantosos, ya estoy saliendo afortunadamente, estoy a base de cortisona, pero eso ahorita me sube la glucosa, aunque sí, vamos mejorando”, finalizó.

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